Siempre es buen momento para una birra, no importa que sea invierno o verano, tarde o noche, lunes o viernes. Por eso, cuando esto sucede o hay visitas en casa que consumen esta bebida, no todos tienen en cuenta que sus tapas pueden reutilizarse y ser de gran ayuda luego, incluso mejor que un tesoro.
Como el reciclaje gana cada vez más importancia, muchos objetos cotidianos pueden tener una segunda vida. Entre ellos, las tapas metálicas de las botellas de cerveza, que suelen terminar en la basura, pero que pueden transformarse ena original decoración para tu hogar.
Por qué las tapitas de cerveza son un tesoro
Las tapas de cerveza, también conocidas como chapitas, son uno de esos elementos que suelen acumularse en casa o descartarse inmediatamente después de abrir una botella.
Sin embargo, este pequeño objeto metálico puede convertirse en un recurso ideal para proyectos de reciclaje creativo. Su tamaño, resistencia y variedad de colores las convierten en un material perfecto para crear decoraciones artesanales.
Uno de los usos más originales es fabricar un llamador de ángeles, una pieza colgante que, además de decorar, produce un suave sonido cuando se mueve con el viento.
Cómo hacer un llamador de ángeles con tapas de cerveza
Poner en práctica esta idea de reciclaje y crear un llamador de ángeles es bastante es sencillo y además solo requiere algunos materiales que probablemente ya tengas en casa, tal como: tapas de cerveza, hilo resistente o tanza, una tapa metálica grande o aro como base, aguja gruesa o clavo para perforar y tijera. Bien, ahora sigue estos pasos:
- Con un clavo o una aguja gruesa, realiza pequeños agujeros en cada tapa para poder pasar el hilo.
- Enhebra varias tapas una debajo de la otra formando tiras. Podés combinar colores y marcas para lograr un diseño más llamativo.
- Si lo deseas, puedes pintar las tapas para uniformar los colores con tu casa o simplemente dejarlas con el diseño original.
- Utilizá una percha, una lata de atún o un aro metálico donde se sujetarán las tiras.
- Ata cada tira de chapitas a la base dejando diferentes largos para que se muevan libremente.
- Colgá el llamador en un árbol, balcón o galería para que el viento haga sonar las tapas.





