Cada vez son más las personas que descubren que la mayoría de lo que suele terminar en la basura puede convertirse en un recurso muy útil para la casa. Después de cocinar verduras por ejemplo, lo que no deberías tirar es el tallo y hojas que forman la remolacha porque son un tesoro.
Cuando se cocina la remolacha, ya sea al horno hervida o en otra forma, lo más común es arrancar sus hojas, cortar y tirar el tallo que la forma. Sin embargo, esa parte del vegetal concentra gran cantidad de nutrientes, fibra y compuestos antioxidantes que pueden aprovecharse fácilmente.
De hecho, hay muchas de ellas que contienen incluso más fibra que la misma verdura en sí. Pero además de sus beneficios nutricionales, guardar y reutilizar el tallo y hojas ayuda a reducir el desperdicio de alimentos, un hábito que busca ponerse en práctica gracias al poder y beneficios del reciclaje.
Por qué las hojas y el tallo de la remolacha son un tesoro
- Las hojas y tallos de la remolacha son ricas en hierro, calcio y vitamina A
- Aportan fibra y antioxidantes
- Son una forma directa de ahorrar dinero porque aprovechás toda la verdura
- Reducís desperdicio
Reciclaje: cómo reutilizar las hojas y el tallo de la remolacha
Las hojas y los tallos de la remolacha son una parte totalmente aprovechable de la verdura y tienen múltiples usos en la cocina diaria. Lejos de ser un descarte, pueden convertirse en protagonistas de distintas preparaciones por su sabor y valor nutricional.
En primer lugar, las hojas de la remolacha pueden utilizarse de forma muy similar a la espinaca o la acelga. Una de las maneras más comunes es saltearlas con un poco de ajo y aceite, logrando una guarnición rápida, saludable y llena de sabor. También son ideales para incorporar en tartas, empanadas o tortillas, donde aportan un color intenso y una textura suave.
Por otro lado, los tallos, que suelen ser más firmes, requieren una cocción un poco más prolongada. Se pueden cortar en trozos pequeños y agregarlos a salteados, sopas o guisos, pickle donde aportan un toque crujiente y un sabor ligeramente dulce. Incluso pueden utilizarse en revueltos o mezclados con otras verduras.
Otra opción muy buena es aprovechar tanto hojas como tallos para preparar caldos caseros. En lugar de tirarlos, se pueden hervir junto a otras verduras para crear una base rica en nutrientes y sabor. También pueden formar parte de licuados verdes o pestos, combinados con frutos secos, aceite y algún toque cítrico.






