Nuestras manos son la parte del cuerpo que más utilizamos después de las piernas. Con ella agarramos cosas, hacemos la comida, abrazamos a un ser querido y trabajamos. Por eso, cuando se secan hay que entender qué significa y qué hacer para mejorarlas inmediatamente.
Con la llegada del otoño, así como pasa con la ropa, nuestra piel cambia, sobre todo la que más está expuesta, como las manos. Sin embargo, su descamación, color rojo, grietas o resequedad no solo se debe al frío, hay también otras razones.
Si el frío seca tus manos en esta época, te contamos qué significa y cómo dejarlas suaves nuevamente
Entender por qué nuestras manos se sienten resecas es clave para saber cómo combatir ese problema y que el frío ya no sea sinónimo de manos secas. Estos son algunos de los motivos por los que la resequedad de tus manos siempre aparece:
- No revisas los ingredientes de tu jabón: muchas veces tienen compuestos abrasivos como el alcohol, los sulfatos o los parabenos. La hidratación es un ingrediente importante al comprar un jabón.
- Te lavas las manos frecuentemente: esto hace que se enjuaguen los aceites naturales de la piel y haya deshidratación y pronta resequedad en las manos.
- Usas el agua muy caliente: pese a que haga frío, atinar a poner el agua caliente para las manos hace que también se salgan los aceites naturales de la misma y se reseque la zona.
- El cambio de estaciones es el mayor causante de manos secas. El aire frío, la disminución de la humedad y la calefacción hace que las manos se sientan resecas y agrietadas al final de cualquier día de otoño o invierno.
Los hábitos que ayudan a prevenir la sequedad de las manos
La realidad es que no solo sirve hidratar la piel dañada, sino que es mejor anticiparse. Para ello hay que tener pequeños gestos diariamente, tal como usar guantes cuando sea necesario por el frío o para hacer tareas doméstico, hidratar las manos con ácido hialurónico, glicerina o manteca de karité en especial en horas de la noche.
La noche es el mejor momento porque mientras dormimos, el cuerpo entra en modo regeneración, por lo que una rutina simple es aplicar una capa generosa de crema o vaselina antes de dormir en tus manos, evitar el agua caliente y elegir jabones suaves.






