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"Sentí una sacudida terrible": la trágica historia del hombre que fue alcanzado 7 veces por un rayo

Ni la ciencia ni la lógica logran explicar la historia de Roy Sullivan, el único hombre en el mundo que fue alcanzado por siete rayos y vivió para contarlo

La probabilidad de que un rayo te alcance es de una en un millón, aproximadamente. Sin embargo, para Roy Cleveland Sullivan, un guardabosques del Parque Nacional Shenandoah en Virginia, las estadísticas parecían no tener sentido. Su historia de vida fue un desafío constante a las leyes de la física, convirtiéndose en un récord para los Guiness.

Conocido como el "Pararrayos Humano", este hombre fue quedando solo poco a poco y, si bien logró sobrevivir a los rayos, años más tarde no pudo con su cabeza. Mejor dicho, no pudo con el desamor.

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Con el paso del tiempo, este hombre se fue quedando solo poco a poco. 

Con el paso del tiempo, este hombre se fue quedando solo poco a poco.

El hombre que fue alcanzado 7 veces por un rayo

Entre 1942 y 1977, Sullivan experimentó lo que la mayoría de los seres humanos solo ve en pesadillas. La frase "sentí una sacudida terrible" se convirtió en una constante en su vida. Cada impacto dejó una huella física y psicológica.

Ante los rayos, este guardabosques tuvo que ver, entre otras cosas, como perdía las uñas de sus pies, sufría quemaduras en el pecho y su pelo se prendía fuego. Siete veces en total.

Algunos de los registros de sus encuentros con la electricidad son dignos de una película de suspenso:

  • 1942: el primer rayo le atravesó la pierna y le arrancó la uña del dedo gordo.
  • 1972: un impacto dentro de una caseta de vigilancia le prendió fuego al cabello, obligándolo a vivir con una jarra de agua siempre cerca.
  • 1977: el último rayo lo alcanzó mientras pescaba, seguido del ataque de un oso que intentaba robarle su captura.
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Entre 1942 y 1977, este hombre sobrevivió 7 veces al impacto de un rayo. 

Entre 1942 y 1977, este hombre sobrevivió 7 veces al impacto de un rayo.

Como se dijo antes, y ante una fama que era rechazada por él mismo, la vida de este hombre se tornó solitaria. Sus vecinos y colegas comenzaron a evitarlo, temiendo que estar cerca de él fuera una sentencia de muerte.

Esta especie de exclusión social sembró en él una profunda tristeza; se sentía perseguido no solo por las tormentas, sino por algo que nada ni nadie podía comprender.

Un final trágico

Pese a sobrevivir a siete impactos de rayo de manera inexplicable, este hombre no pudo sobrevivir al desamor. En septiembre de 1983, a los 71 años, el hombre que el cielo no pudo matar decidió quitarse la vida.

Según se supo, fue la consecuencia de una depresión profunda vinculada a un conflicto sentimental con su segunda esposa. Anteriormente, en 1967, había perdido a su esposa en un accidente de tránsito.

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