El primer condenado que se recibió de abogado en una cárcel mendocina lleva 16 años preso y cumple una pena de 36 años por asesinar a una mujer de 33 años y a su sobrinito de 3 años. El tremendo crimen por el que fue juzgado ocurrió en mayo de 2003 en Maipú, y tuvo una sentencia histórica.

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David Sánchez Sapag tiene 40 años, y fue noticia la semana pasada por ser el primer condenado que estudió y se recibió de abogado dentro del Programa de Educación Universitaria en Contexto de Encierro (PEUCE), que ofrece a los presos la posibilidad de estudiar carreras universitarias.

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Doble crimen y robo

Cuando tenía 23 años, Sánchez Sapag asesinó a María Elena Miculi, de 33 años, y a su sobrinito Renzo Pérez, de 3 años, en la casa de la víctima en calle Güemes 42, de Gutiérrez, en Maipú.

El sangriento hecho fue en la siesta del sábado 31 de mayo de 2003, en la cocina de la casa. Primero atacó la mujer, y una vez que estaba muerta asesinó al nene. A los dos les destrozó la cabeza a golpes con un elemento muy duro que jamás se encontró, aunque familiares señalaron que faltaba un caballo de cerámica, y creen que con eso los mató.

Los cuerpos fueron encontrados cerca de las 19.30 de ese día por Omar Pérez, cuñado de María Elena y papá de Renzo. El hombre, consternado, no podía creer ni entender qué había pasado allí, y esa sangrienta escena jamás se borró de su retina ni de su memoria.

Antes del crimen, María Elena le había dicho a su cuñado que le preparaba la comida a su marido, Jaime Priante, quien tenía un taller de vehículos, y le llevaba a Renzo a su casa en su Gol gris.

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Luego, habló de nuevo con él para decirle que un hombre, conocido de su marido, pasó por su casa y le pidió que le guardara su bicicleta un rato, por lo que debía esperar a que regresara a buscarla.

Con el correr de las horas María Elena no daba señales, por lo que su cuñado fue hasta la casa, pero nadie lo atendió y tampoco estaba el Gol. Tanto llamaba la atención que la mujer no apareciera, que regresó a la vivienda, se dio cuenta que el portón estaba abierto, y entró. Allí se encontró con la muerte.

Según el relato del marido de María Elena durante el juicio, dijo que hizo un negocio con el acusado a quien le vendió una moto Suzuki. Ese sábado 31 al mediodía fue al taller de Priante y le reclamó que la moto andaba mal y le exigió que se la reparara.

Pero Priante le dijo que el sábado a la tarde no trabajaba y que hasta el lunes no se la iba a entregar, por lo que la dejaría guardada en su taller.

Ese habría sido el detonante para que Sánchez Sapag se vengara de Priante por no devolverle su moto.

Testigos indicaron que vieron al hombre salir de la casa de calle Güemes al 42, de Maipú, tomó su bicicleta, la subió al Gol de María Elena que estaba estacionado en la calle, y se fue.

Durante el juicio a fines de 2004, declaró la pareja de Sánchez Sapag, con quien tiene dos hijas. Contó que estaban separados, y que ese trágico sábado él regresó a su casa con un VW Gol que había dejado estacionado a unos metros.

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Le dijo que lo había comprado y que salieran a dar una vuelta. Fueron hasta Palmira y frente al cementerio Sánchez Sapag paró el auto, le mostró sus manos y le dijo que tenían olor a sangre porque acababa de matar a dos personas:  “Olé, olé el olor a sangre”, y al regresar a su casa, pasaron por la escena del crimen donde estaba lleno de policías y le habría dicho: "Todo esto es por mi".

A los pocos días fue capturado por la Policía, y casi no había dudas que era el autor del doble crimen debido a la cantidad de testigos que contaron que lo vieron salir de la casa de María Elena.

Condena ejemplar

La Quinta Cámara del Crimen, integrada en 2004 por los jueces Gonzalo Giñazú, Laura Gil de Chales y Rafael Escot, sorprendió al condenar a Sánchez Sapag a 36 años, y no a 25 años, que era la pena máxima.

El acusado fue juzgado por dos homicidos y un robo en un mismo hecho y para condenarlo a 36 años utilizaron el artículo 235 del Código Penal modificado en 1984.

Ese artículo permitía doblar la pena máxima que era de 25 años, por lo que podían condenar a 50 años.

En este caso, por la muerte de María Elena Miculi y su sorbino Renzo Pérez, más el robo del auto de la primera víctima, fue condenado a 36 años, y fue considerada una pena "ejemplar e histórica" al ser la pena más alta que la Justicia mendocina había impuesto hasta ese momento.

Cómo ejercerá de abogado

A pesar de este logro, Sánchez Sapag no podrá ejercer por ahora debido a que no se le puede otorgar la matrícula por estar condenado.

Todavía faltan varios años hasta que el flamante abogado pueda pedir algún tipo de beneficio como salidas transitorias, y más adelante una libertad condicional.

Será esa quizás la instancia para que sus abogados puedan solicitar que se le entregue su matrícula, aunque su pena entera estará cumplida en2.039.

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