Al amor apasionado por los fierros se sumó a una necesidad casi física de aventura, de viajar, y a una edad justa, donde se combina la juventud con la madurez, y cuajó la idea de viajar, lejos, hasta Alaska, uniendo su San Martín natal con el extremo norte de América. Y así partió el 13 de junio del 2019 Noé Fabricio Maschi en su moto, bautizada Perlita por una amiga debido a su color blanco, rumbo norte, a devorar kilómetros y a llenar su bagaje con historias; con la vida que eligió. Se llama Noé, y su arca es una Yamaha 125cc ya plena de anécdotas y vivencias, para encontrarle sentido al paso por este mundo. Ya está en Guatemala, en pausa por el coronavirus, pero la estrella del Norte lo llama, lo invita a seguir. Su aventura tiene nombre: "Viajando a mi manera", y así lo honra.
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El porqué de este loco viaje
"Este viaje se me ocurrió porque me gustan mucho las motos, me gusta la naturaleza y quería saber cómo es la vida de un viajero, como uno puede sobrevivir saliendo más allá de su zona de confort, dejar su casa, su trabajo, para aprender lo que es esta cultura del viaje, donde somos muchos en esto. La única manera de saberlo era haciéndolo, así que tomé las decisiones necesarias, renunciar a mi trabajo, que fue difícil por la buena relación que tenía en la empresa, pero acá ahora están los resultados. Me fue muy bien y he aprendido muchísimo", contó el sanmartiniano de 29 años, futbolero e hincha de River sobre el porqué de su viaje tan arriesgado y de puro sacrificio.
"Sabía que un viaje de esta magnitud me iba a llevar mucho tiempo, así que, en unas vacaciones de un mes, algo que lograría dentro de cinco o seis años, no me alcanzarías, y estaría con la presión de tener que volver en cierto tiempo y uno no disfruta del viaje, sale con tensiones, y se desconcentra totalmente, sale a las apuradas y puede haber accidentes", agrega sobre la motivación que cambió su vida.




