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San Carlos llora la partida del doctor Humberto Tagarelli

Humberto Tagarelli fue un querido médico de San Carlos, donde fue director del hospital, concejal y vecino ejemplar. Falleció el sábado por coronavirus
Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

La vida de los seres humanos es efímera en cuestión de tiempo. Pero algunas personas llegan a trascender el tiempo, por lo que dejan, merced a su esfuerzo y cariño. Este pasado fin de semana -sábado- la comunidad de San Carlos se vio conmovida por la partida de un vecino, que dejó su huella imborrable. La maldita pandemia del coronavirus se llevó al querido doctor Humberto Tagarelli, que era más conocido como el Chiquitín.

Basta ver las muestras de dolor y las palabras con lo que lo despidió su gente para tener el mejor panegírico que algún mortal puede soñar. Dio a manos llenas, y se llevó el mejor premio: el amor de quienes lo conocieron, en su labor de médico de pueblo, cirujano, de los que están al lado del que sufre luchando por la vida, pero también como ser humano.

Su pueblo lo despidió el domingo con las campanas de la iglesia, y el aplauso de los vecinos desde sus casas, dolidos porque la cuarentena no les permitió llevarle una flor y darle el último adiós. Tanto como médico, viñatero aficionado, como en su faceta como político, teniendo su banca en el Concejo Deliberante sancarlino, demostró su amor por la gente y honestidad, defendiendo, sobre todas las cosas a la vida.

Humberto Tagarelli - productor de Valle de Uco MTS

El adiós de su gente

Humberto tenía 71 años, y arrastraba una enfermedad de base que necesitó aliarse con el Covid-19 para poder segar la vida de un luchador. "Descansa en paz, un león como vos no muere, se transforma en una leyenda...", expresó lleno de tristeza el colega Marcelo Greslebin, amigo del hospital sancarlino que lleva el nombre del tío del fallecido, Victorino Tagarelli. y que lo tuvo por un tiempo como director.

Una figura también emblemática de San Carlos, Graciela Álvarez, directora de la escuela Adolfo Tula, se despidió del médico así: "Nos dejó El Chiquitín, como lo llamábamos con afecto... Se fue un médico de pueblo, pero más que eso, un ser humano que apostaba a la vida incondicionalmente... De palabra firme, directo, preparado, práctico, cálido, sensible... De los médicos que recuerdan los nombres de sus pacientes más que la obra social que los representa... De los que se tomaba tiempo para adentrarse en las dolencias sabiendo preguntar y escuchar... De los que con firmeza, daban diagnósticos, y aún los más duros, los acompañaba con una sonrisa y un: "Vamos, de ésta salís"... Siempre un chiste para romper el hielo e indicar tratamientos... Sólo puedo decirte gracias! Desde otro mágico lugar, seguirás enviando tu buena energía y tu luz... Gracias MEDICAZO de pueblo, por multiplicar la vida y la esperanza! Hasta siempre amigo!", escribió la docente en su cuenta de Facebook.

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