¿Sabías que en el Sur tenemos un castillo de película que casi nadie conoce por dentro? Se llama El Messidor y está ubicado en Villa La Angostura, justo frente al lago Nahuel Huapi. No es un hotel ni un museo: es la residencia oficial del Gobierno de Neuquén y, para entrar, tenés que tener una invitación del mismísimo gobernador.
Reyes, dictadores y una presidenta presa: el castillo secreto en Argentina y sus polémicos huéspedes
Aunque parece sacado de un cuento europeo, este castillo está en plena Patagonia; la increíble historia de una residencia prohibida
El imponente paisaje que envuelve a El Messidor, el castillo prohibido de Villa La Angostura. Foto: Turismo Neuquén
Es que este palacio fue diseñado en 1942 por el famoso arquitecto Alejandro Bustillo, quien realizó una obra increíble: mezcló el estilo de los castillos franceses con piedra y madera de la zona. Imaginate 36 hectáreas llenas de bosques nativos y jardines con senderos geométricos súper prolijos, al mejor estilo de la realeza europea, pero con el aire puro de la cordillera.
Lo más llamativo de este lugar no es solo su facha, sino quiénes pasaron por ahí. Desde 1964, cuando pasó a manos de la provincia, sus habitaciones recibieron visitas ilustres: estuvieron el Rey Juan Carlos I de España, el emperador japonés Hirohito y hasta el dictador paraguayo Stroessner.
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En cuanto a los argentinos, pasaron presidentes como Menem y Alfonsín, quien se refugió ahí un tiempo después de dejar el mando en 1989.
Hasta cuentan, además, que el expresidente Onganía hizo arreglar todo el camino desde Bariloche solo para que su cocinero personal llegara cómodo.
El castillo prohibido de Villa La Angostura, parte de una historia brava
Pero ojo, que no todo fue relax y brindis, sino que también la historia incluye sucesos bravos. El castillo también fue una especie de "cárcel VIP". Durante la última dictadura militar, la expresidenta Isabel Perón estuvo detenida ahí durante siete meses. Vivía sola con su mucama, Elsa, en lo que muchos llamaron un "presidio de lujo" por la comodidad del lugar, a pesar de estar privada de su libertad.
Si estás planeando tus vacaciones y ya querías sacar fotos para Instagram, te cuento que no va a ser tan fácil. Al ser una residencia oficial activa, no está abierta al turismo.
En ese marco, no hay visitas guiadas ni podés entrar a los salones. Por ahora, nos tenemos que conformar con verlo de lejos y seguir alimentando el misterio de este rincón exclusivo que sigue siendo uno de los tesoros más reservados de nuestra Patagonia.