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Yo resignifico, tu empoderas

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Lástima la palabra que usó para explicar que la Fiesta de la Vendimia necesita ser renovada. El responsable provincial de Cultura, el nunca bien ponderado Diego Gareca, cree que "hay que resignificarla". 

Eso quiere decir que es necesario darle valor o sentido distinto a varios aspectos de la Fiesta. El funcionario citó primero dos actos en los que con urgencia hay que barajar y dar de nuevo.

Uno es la Vía Blanca y el otro su primo hermano, el Carrusel, ambos más parecidos a una estudiantina de pueblo que a desfiles de un festejo que se jacta de tener un estatus internacional.

El cascoteado, pero incólume Gareca, admitió que hay un tercer asunto, el concurso de belleza para elegir a la Reina de la Vendimia, al que hay que poner bajo debate.

¿Hay mujeres feas? 

En este mundo de mujeres con un creciente empoderamiento (otra palabreja horrible) discriminar entre bellas y no tan lindas, se ha tornado asunto fuera de moda.

La pregunta que se cae de madura para un funcionario como Gareca es: ¿puede seguir sosteniéndose con fondos del Estado un concurso donde la belleza sea el don máximo de una mujer?

La respuesta parece ser que la eliminación de ese concurso es el destino asegurado en el corto o el mediano plazo y que ya no correrá más el argumento de que las niñas de la provincia están acostumbradas a jugar a ser reinas y que por eso no se toca la elección.

Sacate el corset

Lo dicho no está mal para empezar a mejorar la Fiesta, pero me permito sugerirle a Gareca que de una vez por todas se le saque el cepo temático a la Fiesta Nacional de la Vendimia.

Y que nunca más se deje de lado un proyecto de Acto Central porque no incluya a la Virgen de la Carrodilla o a los duendes del vino.

En los últimos 30 años ha corrido tanta agua bajo los puentes del fenómeno del vino, que es un desatino ignorar las mutaciones que eso ha traído.

Pero, ojo, también hay que advertirles a nuestros artistas que cuando les abran el dique creativo, se hagan cargo de esa libertad y no se queden en la comodidad. Se sigue pensando la Fiesta como si la Vendimia fuera la de hace 50 años.

Pregunto: ¿cuándo alguien se va a dar cuenta, por ejemplo, de la importancia que tiene el cerro Aconcagua en la Mendoza turística y va a ungir al coloso como protagonista de la Fiesta, como el sitio desde bajan todas las aguas que regarán las vides??

Acerca de las gauchadas

¿Qué es eso de que la Federación Gaucha, por dar un ejemplo de disparates, les quiera  imponer a los funcionarios de Cultura la cantidad de jinetes y caballos que deben participar en el Carrusel y la forma en que deben ser incluidos entre carro y carro?

Esos son fuleros resabios corporativos de esos que imponían, por ejemplo, los gremios estatales cuando cogobernaban con los mandatarios peronistas y algunas sindicalistas se daban el lujo de cachetear funcionarios porque cuestionaban sus imposiciones en las paritarias.

En realidad hay que repensar toda la Fiesta para poder ubicarla en el siglo veintiuno. Somos una de las grandes capitales del vino y lo que aquí hacemos con la Fiesta tiene inmediata repercusión, incluido lo malo.

Final a toda orquesta

Para eso, para que en marzo del año que viene podamos empezar a mostrar algunos logros en los desfiles como la Vía Blanca y el Carrusel (¿deben seguir con ese formato o hay que pensar en otro tipo de despliegue?) se debe empezar a trabajar y debatir ya.

Modifiquemos ya que estamos  "A desalambrar" aquella canción revolú de los años ´60 y cantemos bien fuerte la nueva versión:

"¡A resignificar, a resignificar, que la Fiesta es mía, tuya, y de aquel. De Pedro, María, de Juan y José". 

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