El folclore cultural mendocino tiene narraciones que se han ido transmitiendo de generación en generación en cada rincón de la provincia. Por ejemplo, mitos y leyendas locales evidencian la presunta presencia de brujas. Estas historias, que combinan sucesos reales e imaginarios, han dado lugar a diferentes versiones, pero todas coinciden en una misma pregunta: ¿existen realmente?
Para acercarnos a una respuesta, Diario UNO dialogó con el extrabajador de una conocida finca ubicada en Las Heras, quien revivió el escalofriante momento en el que presenció la aparición de una supuesta entidad.
Creer o reventar: el relato de un testigo reavivó la incógnita sobre la posible existencia de brujas
Damián, un cordobés radicado en suelo mendocino, trabajó como guardia de seguridad en una finca ubicada en el Panquehua. El hombre recordó que al principio no le asustaba nada ni tampoco tenía detalles sobre lo que supuestamente sucedía en el lugar. Sin embargo, con el paso de las noches, mientras recorría y vigilaba el predio, la piel se le ponía de gallina por las cosas que veía y escuchaba.
En una de sus últimas guardias nocturnas, Damián bajó del colectivo en una parada de los alrededores y se persignó ante la gruta de una virgen, como hacía de costumbre. Pero ese día fue diferente. Se encontró con una extraña mujer de aproximadamente 60 años quien le preguntó si él era uno de los que cuidada la finca en el turno de noche.
Al responderle que sí, Damián se sorprendió cuando la mujer mencionó que ya los había visto a él y a su compañero de guardia trabajando en el lugar. “Me dio un consejo extraño: 'No tienen que tener miedo por nada del mundo de trabajar ahí'”, dijo.
Entre conversaciones la mujer le dijo que su propio marido había trabajado en esa propiedad antes de ser trasladado a otra finca en Luján de Cuyo y nunca le había pasado nada. Sin embargo, el compañero de Damián empezó a llamarlo porque tenía firmar el acta de ingreso al trabajo y se despidió amablemente de la mujer. “Cuando me saludo, ella me miró raro, como si me conociera y me dijo: 'Nos vemos más tarde... y cuando nos veamos, no te asustes'”, detalló el excuidador.
Al ingresar a la finca, habló con su compañero, quien logró poner en palabras exactamente lo que el cordobés había sentido. En ese mismo instante, atando cabos, pensó en la inquietante posibilidad de que ella fuera la protagonista de los sucesos que los venían atormentando durante las madrugadas, pero que todo el mundo creía que eran leyendas.
Esa misma noche, mientras Damián y su compañero hacían la ronda rutinaria en la finca justo en el sector donde se separa la plantación de duraznos de la de uva, se detuvieron cerca de un árbol de álamo enorme. “Mientras revisábamos el lugar a oscuras, confirmamos nuestras sospechas: vimos con nuestros propios ojos cómo algo con forma extraña venía volando por el cielo y se posó en una de las ramas de aquel árbol”, concluyó.
Actualmente, Damián ya no trabaja en el lugar, pero esa situación lo hizo dudar de todo lo que creía. Entre la oscuridad de la noche y el peso de algunas creencias que circulan en el departamento, la última palabra sobre la existencia de estos seres la tendrá solo quien camine en la finca después de la medianoche.
La chica del kiosco, testigo de sucesos paranormales
En los alrededores de la propiedad funcionaba un pequeño kiosco al que Damián iba a comprar para comer algo durante su turno. Ahí conoció a Giuliana, la encargada que atiende el lugar. Entre charlas le preguntó por sus tareas en la finca y le confesó que ella misma había presenciado situaciones inexplicables cuando estaba cerca.
En diálogo con Diario UNO, Giuliana aclaró que no vive en el barrio, que solo va a trabajar, pero su miedo venía de una experiencia que vivió muy de cerca. “Una amiga vive en una de las casas que estaba adelante de la finca, pero yo nunca quería ir porque una vez me quedé a cena y mientras estábamos distraídas con nuestras cosas se abrieron todas las puertas de lar alacena y se cayeron dos vasos” explica.
Quienes transitan habitualmente por la zona suelen coincidir en que el entorno transmite una energía rara; una sensación de nudo en la garganta difícil de explicar, pero solo algunos han podido presenciar las energías sobrenaturales en carne propia.
Un análisis científico sobre la eficacia social de los relatos de brujería y los sucesos paranormales
De acuerdo con Buet, Gabriel Juan Salvador, Estudiante avanzado de Licenciatura en Antropología Universidad Nacional de Salta (UNSa), acercarse a ciertas historias de apariciones y aparecidos desde la Antropología muchas veces exige aprender que estos relatos no se abordan como verdades o falsedades a verificar porque limita la dimensión cultural que acompañan y hacen posibles esos avistamientos.
En conversación con Diario UNO dice que “detrás de ellos hay repertorios heredados, expectativas y categorías con las que una comunidad interpreta lo que le pasa, y dentro de todo eso se esconde mucho más de lo que aparece a primera vista”.
Estos relatos no se originan espontáneamente, sino que se ensamblan para hablar de cuestiones actuales y locales, aprovechando significados que ya existían y resignificándolos. El estudiante trabajó con archivos y fuentes digitales que construían narrativamente como “lugar embrujado” a una casa y determinó que hay algo que se repite en este tipo de historias y es el miedo, un dato social que modifica prácticas y reorganiza la vida comunitaria.
Detalla que el miedo no es un fenómeno abstracto. Pues este se adhiere en lugares, edificios, espacios concretos, los carga de sentido y con el tiempo ese sentido se estabiliza hasta parecer una característica propia del lugar. “Es el efecto sedimentado de esas experiencias colectivas que se fueron acumulando en el tiempo y orientan prácticas concretas: quién trabaja ahí, quién evita pasar, quién se va”, dice.
Para cerrar, se refirió a lo que supuestamente sucede en la finca. Para él no hay que preguntarse si es realmente es así o no, sino que lo que se debe tener en cuenta aspectos incluso desde lo desconocido: ¿qué memoria tienen los pobladores de ese lugar?, ¿cuál es la historia social detrás de la finca?, ¿qué cambia en la vida cotidiana cuando emergen lugares de miedo?
Por último, Diego Escolar, profesor de Antropología en la Universidad Nacional de Cuyo e investigador del CONICET, explica que las manifestaciones sobrenaturales en general son la acción de "aparecidos", el "diablo", fantasmas, animales, luces, voces o sonidos extraños, además de magia y brujería, alguna de las cosas que se dice, ocurrieron en la finca de Las Heras.
Respecto a la supuesta mujer bruja, para él existen personas o animales que parecen ser híbridos de distintas especies o que tienen la capacidad de transformarse mientras corren. Algunos de estos seres se acoplan al paso de los jinetes, se suben al anca de los caballos o de los árboles para desaparecer repentinamente sin dejar rastro lo que podría explicar la aparición y fenómenos paranormales mencionados.







