¿Y por qué no reciclar en casa?

Prácticamente pasó desapercibido para la mayoría de los mortales un decreto del 26 de agosto. Con las firmas del presidente Mauricio Macri, del jefe de gabinete Marcos Peña, y del Ministro de Producción Dante Sica, se autorizó a importar basura. 

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Palabras técnicas más o menos, de ahora en más en la Argentina se podrá "comprar" y traer basura de otros puntos del mundo entero. 

Más allá del guiño político a Estados Unidos, que vio cómo no podrá exportar más su basura a China en una guerra económica que por ahora no parece no tener fin, ¿no tenemos en la Argentina suficiente basura como para andar trayendo de otros pagos?

La respuesta es sí, hay y para tirar para arriba. Estamos tapados de basura. De hecho, se ve en las calles, en cualquier lugar e incluso en la que es tildada la ciudad más limpia del país, Mendoza. 

Entonces... ¿para cuándo una política de reciclado? Una que abarque a absolutamente todos los involucrados con el tema e incluso regule una actividad que no tiene regulación, salvo casos aislados.

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Justamente por ahora se ven acciones por separado de algunos municipios, por ejemplo, en el Gran Mendoza. Pero no sólo de reciclado se trata, sino también de dejar de producir esa enorme cantidad de basura innecesaria que, con apenas una comprita en el súper, te habrás dado cuenta. Generamos cajas, cajitas, bolsitas y demás cosas que cuando llegás a casa, son totalmente descartables. 

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Es decir, los gobiernos de la nación, las provincias, los municipios, más las industrias alimenticias, textiles, etc., e incluso los que viven de la basura que tienen la experiencia real y en la calle, deberían realizar una gran reunión e ir camino hacia el reciclaje interno. Para no importar lo que en definitiva podemos exportar y a mansalva. Para reutilizar lo que pueda ser reutilizado. De eso también se trata el reciclado.

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Y que no sea aislado, como lo es ahora. Con algunos municipios planeando buenas acciones que no pasan de ahí, todas acciones individuales y por separado. 

---> El decreto completo del 26 de agosto

Tomemos como ejemplo el Gran Mendoza. Lugares hay de sobra. Galpones abandonados, fábricas y bodegas abandonadas por doquier, donde podrían armarse fácilmente lugares de reciclado con todas las normas de seguridad que deberían tener. 

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Hay terrenos baldíos que podrían transformarse en lo mismo. También podrían transformarse en depósitos, lugares para llevar basura obsoleta, como por ejemplo la basura electrónica, que es cada vez más dado que el avance de la tecnología va incluso más rápido que el consumo. 

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También los municipios deberían colaborar en la recolección de los mismos. Resulta increíble que a esta altura del siglo 21 haya casas sin siquiera canasto de basura en la puerta; un triple canasto para cada dos o tres casas (vidrio/plástico; cartón/papel; biodegradable/resto) podría ponerse en los barrios del Gran Mendoza y después cobrarse incluso en cuotas a los propios vecinos (en montos razonables, claro), algo que se hizo en algunos barrios de Mendoza.

Se puede reciclar también en dependencias públicas y si de soñar se trata, si se concretasen algún día los estacionamientos subterráneos en el Gran Mendoza, por qué no allí también. 

La realidad marca que primero tenemos que dejar de producir tanta basura. Y acto seguido, tenemos que aprovechar y reutilizar lo que se descarta, cartón, vidrio, papel, madera e incluso biodegradables pueden ser reutilizados, en este último caso como abono. Es cuestión de poner manos a la obra y no dejar que la basura nos llegue al cuello para empezar a hacer algo.