LU1MEQ es un señor bajito de 63 años, con cuatro hijos y cuatro nietos. Le gustan los animales, las plantas y se siente un hombre rural, quizás por su infancia en Carlos Spegazzini, cuando Ezeiza era un lugar lejano de Buenos Aires.

LU1MEQ es un señor al que le gusta hablar y es naturalmente solidario. Quizás por eso fue bombero de joven y, desde hace casi 40 años, es uno de los radioaficionados sobrevivientes a las redes sociales.

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Su madre lo llamó Daniel Ricardo y su padre le dio el apellido Mesa. En la mendocina San Martín lo conocen como el Petiso Mesa. Pero, en el resto del mundo, lo conocen por su denominación real: LU1MEQ.

Hace 99 años, el 21 de octubre de 1921, se fundó el Radio Club Argentino. Era el tercer radio club del mundo, después del de Inglaterra (Real Society Great Britain) y de Estados Unidos (American Radio Relay League). El 21 de octubre quedó, entonces, como el día del radioaficionado argentino.

En cierta forma fue la primera red social de la historia. Hoy, apretados por Internet, LU1MEQ y otros 16.000 como él, mantienen viva una de las actividades más curiosas, pero a la vez más nobles que existen.

Porque, cuando todo falla, siempre habrá una red de radioaficionados dispuestos a resolver la emergencia. “Por eso en Chile los radioaficionados aún tienen tanta vigencia”, dice Daniel Mesa. “Acostumbrados a que se les mueva el piso (por los sismos), siempre están en alerta”.

Así, en las catástrofes más tremendas, cuando ya no hay redes, ni líneas telefónicas, ni siquiera electricidad, hay casi siempre un radioaficionado capaz de contactarse con el resto del mundo para advertir sobre lo que ocurre y ayudar a coordinar el auxilio.

Daniel Mesa fue durante años el jefe de Defensa Civil de San Martín. Por más que hoy no esté a cargo del área, aún se lo sigue teniendo como referencia para cualquier emergencia. Es que, más allá de qué haga o dónde esté, el señor LU1MEQ es un tipo solidario.

Cuenta que, cuando era un joven bombero, empezó a interesarse por la radioafición porque en las noches de guardia “se escuchaba a los brasileños transmitiendo y me empecé a meter. Ahí me picó el bicho”, dije, refiriéndose a su pasión por las comunicaciones, “y después fui aprendiendo de los maestros que realmente sabían de esto”.

Mesa cuenta que, con algo de dinero y mucho ingenio, los radioaficionados se las arreglan para ejercer su hobbie, que muchísimas veces termina transformándose en una tarea esencial que ha salvado miles de vidas en el mundo.

No son improvisados. La actividad está estrechamente supervisada por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). Para poder tener la licencia, hay que hacer un curso exigente y una validación cada 5 años. Se separan en categorías: inicial, novicio, intermedio, general y superior, de acuerdo a la capacidad y experiencia del sujeto, que le permite el uso de distintas bandas radiofónicas.

“Me tocó trabajar con el cólera”, recuerda Daniel, justo ahora que las enfermedades pandémicas son la principal preocupación mundial. “Nos conectábamos con una monja, que estaba en la selva brasileña, y ella nos indicaba síntomas y tratamientos que realizaban y que podían servir acá, para atender a los casos que comenzaba a aparecer” y remarca: “en esos años no había Internet y la comunicación dependía en gran parte de los radioaficionados”.

También recuerda que él o sus colegas han logrado alertar sobre naufragios en alta mar, familias aisladas por inundaciones, accidentes, poblaciones aisladas por terremotos y zonas afectadas por incendios, entre tantas otras situaciones. “Esto, más que un hobbie, es un servicio a la comunidad”, dice Mesa.

Pero, claro, también están las comunicaciones por gusto. Aquellas que han permitido establecer grandes amistades entre personas ubicadas a miles de kilómetros una de otra. “Es como hacer turismo sin salir de tu casa. Yo puedo decir que así conozco muchos lugares del mundo, porque tengo amigos con los que nos comunicamos constantemente y compartimos la vida cotidiana”.

LU1MEQ prende el equipo y empieza a viajar por el dial. Entre zumbidos, aparecen voces. LU1MEQ se va con ellas.