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Quince castores fueron liberados en el desierto y cuatro años después llegó la gran sorpresa: lo transformaron en un oasis

La reintroducción de castores en el río San Pedro transformó un paisaje del desierto en una red de zonas húmedas.

En el sureste de Arizona, el río San Pedro atraviesa el Desierto de Sonora, una región donde las lluvias son escasas y las temperaturas extremas. Durante años, la disminución del caudal convirtió gran parte del río en un cauce estacional, incapaz de retener agua,

Frente a este escenario, un grupo de científicos impulsó una solución poco convencional. Esta se basó en reintroducir castores para que restauraran de manera natural el ecosistema. Hoy el trabajo de estos animales es fundamental.

¿Cómo 15 castores cambiaron un desierto en un oasis?

El experimento, desarrollado en medio del desierto entre 1999 y 2002, demostró el enorme impacto que puede tener una especie considerada un "ingeniero del ecosistema". A medida que construían sus diques, los castores reducían la velocidad del agua de los ríos, formaban pequeños humedales, favorecían la recarga de los acuíferos y creaban nuevos hábitats para plantas y animales. Además el agua de lluvia corre rápido y se pierde. Al colocar ramas y lodo, los castores frenaron la corriente.

Los resultados fueron visibles en pocos años. Para 2006, estos animales ya habían construido más de 30 presas naturales a lo largo del río, transformando un paisaje cada vez más seco en una red de zonas húmedas. Sin embargo, en 2008 una fuerte crecida destruyó por completo esa infraestructura natural.

Desierto transformado por castores: el regreso de un ecosistema

Lejos de desaparecer, los animales volvieron a demostrar su extraordinaria capacidad de adaptación. En menos de un año reconstruyeron todos sus diques y, para 2009, los registros oficiales contabilizaban nuevamente más de 30 presas activas, restaurando gran parte de los beneficios ecológicos que habían generado.

Ese mismo año también comenzó una nueva etapa para la población. Los cambios en el caudal impulsaron a los descendientes de los castores originales a dispersarse hacia otros sectores de la cuenca, ampliando gradualmente su presencia en distintos cursos de agua del desierto.

En 2026 el futuro de estos animales vuelve a generar preocupación. Las estimaciones indican que en toda la cuenca binacional del río San Pedro sobreviven apenas entre 33 y 46 ejemplares. Además de la reducción de su número, los castores enfrentan otro obstáculo. Las compuertas metálicas instaladas en distintos tramos del muro fronterizo entre Estados Unidos y México dificultan sus desplazamientos, limitan la conexión entre colonias y reducen su capacidad para mantener poblaciones estables de forma natural.

En pocas palabras

  • Castores en el río San Pedro: La reintroducción de castores en el río San Pedro transformó un paisaje del desierto.
  • Impacto ecosistémico: Construyeron más de 30 diques, creando zonas húmedas y hábitat para animales.
  • Desafíos actuales: La población de castores disminuye y enfrenta obstáculos por compuertas en el muro fronterizo.
Resumen generado por Thinkindot AI

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