El termómetro marca -15°C en Puente del Inca. La nieve supera la altura de las puertas y, entre evacuaciones y una lucha cotidiana contra el frío extremo, docentes y alumnos intentan sostener el vínculo pedagógico. Esa postal de la alta montaña mendocina forma parte de un fenómeno más amplio: en lo que va de 2026, la Dirección General de Escuelas (DGE) ya acumula 13 jornadas con suspensión de clases presenciales y quedó a un día de alcanzar todo el registro de 2025.
El clima jugó una carta mucho más dura este año. El impacto se siente principalmente en el Sur y la zona cordillerana. Primero fue el viento Zonda. Ahora son las temperaturas bajo cero y las copiosas nevadas.
En localidades como Malargüe y Uspallata ya se registraron 10 jornadas con alteraciones en el dictado normal de clases. El año pasado, en cambio, no superaron los 9 días sin presencialidad.
Las estrategias afloran en estos días de clases en casa. Tareas por plataforma, grupos de Whatsapp o blogs escolares permiten mantener el contacto entre docentes, alumnos y familias. “El dictado de clases durante la suspensión de la presencialidad nunca será igual, pero hay mucho trabajo comprometido detrás”, resumió a Diario UNO la subsecretaria de Educación de Mendoza, Claudia Ferrari.
Clases en tiempos de nevadas
La pandemia trajo incontables dificultades, pero también nos dejó procesos aprehendidos que hoy “salvan las papas”. Allá por 2020 y a las apuradas, cada escuela generó un sistema propio de virtualidad que, con el correr de los años, fue perfeccionando.
Hoy, en Mendoza, unos 120.000 alumnos de secundaria participan activamente en la plataforma Escuela Digital Mendoza, de la DGE. Allí se mantienen aulas virtuales durante todo el año, ya no solo para afrontar suspensiones de clases presenciales, sino también como acompañamiento de las trayectorias escolares.
Lo mismo pasa en la mayoría de escuelas de gestión privada, que utilizan Classroom o cuentan con una plataforma propia. “También se trabaja mucho con Meet o Moodle, y desde allí se dan clases virtuales sincronizadas por el preceptor, hora tras hora, cuando hay suspensión de presencialidad”, repasa Ferrari.
Distinta es la situación en las escuelas primarias y de Nivel Inicial, donde la conexión depende, en gran medida, de las familias. En estas etapas, el diálogo docente-mamá o docente-papá suele ser mucho más directo.
La diversidad es tan grande como la provincia. Y, según las particularidades de cada escuela o localidad, también cambian las estrategias para sostener las clases cuando el tiempo obliga a cerrar las puertas de los establecimientos.
En Malargüe, Puente del Inca, Punta de Vacas, Polvaredas y Uspallata –más localidades de Tunuyán y Tupungato–, comunidades donde la presencialidad se ha visto afectada por fenómenos climáticos, cada escuela coordina con las familias cómo será el envío y la recepción de tareas”, cuenta la subsecretaria de Educación.
Y es que no solo la situación es puntual según el fenómeno que las sorprenda, sino también según lo que esté atravesando cada familia. En la mayoría de las casas, solo hay un celular en condiciones y está en manos de papá o de mamá. Muchas veces son dos o tres los hermanos que deben sacar turno para hacer la tarea. Por eso, dice Ferrari, esa coordinación previa con la maestra es clave. “La docente sabe cuándo le mandarán la tarea o si directamente tendrá que revisarla en el regreso al aula”.
Cuando la conectividad también queda bajo la nieve
En tiempos de temporal, la nieve, el frío y los servicios son los que mandan. En Puente del Inca, a pesar de los grados bajo cero y la evacuación de dos de las 13 familias con chicos en la escuela, la DGE logró la comunicación con la totalidad de ellas.
La conectividad se complica, pero los alumnos ya tienen en sus manos cuadernillos con actividades y, además, se realizan videollamadas cuando se puede.
En Punta de Vacas hubo cortes del servicio eléctrico, por lo que los alumnos recién se conectaron esta semana. La seño Mercedes ya se comunicó con todos los estudiantes.
En Polvaredas el frío es extremo, pero la nieve ya casi ha dejado de caer y los chicos alternan entre virtualidad y materiales impresos.
En las tres escuelas de Uspallata, donde la nieve ha dejado un paisaje imponente, los docentes apelan a la creatividad para mantener a chicos y padres enganchados con las tareas, que suelen ir acompañadas de un videíto o un recurso didáctico para que las actividades se puedan resolver en casa con o sin ayuda.
La asistencia, otro desafío en días de nieve
Si los chicos demuestran que estuvieron conectados o presentan las actividades cuando regresan a la escuela, se consideran presentes. En el sistema GEI PAD, que registra las trayectorias escolares en Mendoza, esas jornadas figuran como "ausente no computable", por lo que no se contabilizan para el 80% de asistencia exigido en primaria ni para la condicionalidad en secundaria.
La suspensión de las clases presenciales -y el anuncio de esa medida- suele generar revuelo en la comunidad educativa. Por eso, asegura Ferrari, siempre es el último recurso. "La decisión se toma únicamente cuando las condiciones representan un riesgo y se basa en los informes de Vialidad Provincial y Defensa Civil sobre la transitabilidad y la seguridad", explicó la funcionaria. Y las comunidades de la alta montaña y el Sur de Mendoza conocen mejor que nadie el impacto del Zonda, las nevadas y el frío penetrante.
En pocas palabras
- Nevadas y frío extremo: la DGE acumula 13 jornadas con suspensión de clases presenciales en Mendoza, a un día de igualar todo el 2025.
- Virtualidad educativa: docentes y alumnos utilizan plataformas como Escuela Digital Mendoza y Classroom para mantener el dictado de clases en zonas afectadas.
- Desafío de conectividad: las escuelas primarias y de Nivel Inicial dependen de las familias, mientras que en zonas de temporal se prioriza la entrega de cuadernillos y videollamadas.







