El Valle de Uco aún lamenta mucho la partida de un integrante insoslayable de su comunidad, el profesor César Paganini, que falleció el jueves de la semana pasada afectado de coronavirus, complicado con peritonitis. La palabra "maestro" connota mucho más que enseñar o dedicarse a la docencia y cumplir con lo académico; significa enseñar sobre la vida y dar guía a los más jóvenes. César fue un Maestro, enseñó con la pasión que reinaba en el hogar donde se crió: la Literatura; y dejó alegría entre sus colegas y alumnos antes de partir tan prematuramente.

César tenía otras pasiones muy arraigadas en su joven vida, cortada por la pandemia a sus 39 años. Amaba el deporte, y entre sus muchas actividades seguía firme en el arco del equipo de handball de la Municipalidad de Tunuyán, y jugó la Liga de Honor. Amaba también las letras y la docencia, ya que sus padres eran profesores, y su padre, un conocido escritor: Eduardo Paganini. Pero lo que amaba por sobre todas las cosas, amaba a su hijo, que a sus ocho años va darse cuenta pronto de la mejor herencia que le ha dejado su papá, un apellido respetado, y por sobre todo, amado.

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El cariño de sus colegas

"Yo compartía con él un espacio en común en el colegio Camilo Carballo, de Cordón del Plata (Tupungato), ya que yo daba Comunicación (Social) y César daba Lengua a los chicos del secundario. Tenía muchas horas de clases, y acompañaba a los chocos durante todo su paso por la escuela, desde que ingresaban, hasta que egresaban. Era un tipo muy piola, y los alumnos lo amaban, Justamente me enteré de su fallecimiento, por el desconsuelo que tenía una alumna de él, al saber de su muerte", contó la colega periodista tunuyanina -también es docente- Alejandra Adi, respecto a César.

"Le gustaba mucho su materia y tenía una pasión especial por la literatura, seguramente herencia de su papá, que era un conocido escritor de Vista Flores, Eduardo Paganini, y que falleció hace dos años. Esto lo golpeó mucho a César, aunque siempre se viera alegre y divertido. Era un padrazo para su hijo de ocho años, al que acompañaba siempre cuando hacía deporte, otra pasión de César", agregó Ale Adi sobre su campañero Paganini, quien estaba separado de la mamá de su hijo.

"Fue muy duro para nuestra escuela su partida. Yo reflejé en él todo el trabajo de los docentes dentro de esta pandemia, y que la sociedad mucho no valora. Esta pandemia nos tomó en forma imprevista, y los docentes hemos sabido salir adelante con nuestros propios recursos y esfuerzo para poder seguir educando a los jóvenes. César fue el mejor ejemplo de esa entrega de los maestros", manifestó Daniela Benítez, directora de la escuela 4-060 Dr. Ernesto Piaggi, de la villa cabecera tupungatina.

"Yo cómo directiva de la escuela donde él tenía la materia Comunicación Social desde que comenzó la pandemia, traté de empujar y presionar a los profesores para que las clases y las tareas administrativas se dieran tal como si estuviéramos en tiempos normales, y César tomó esta responsabilidad con todo su empeño, manteniendo el contacto con la coordinadora hasta el últimos momento. Cuando lo internaron le dijimos que no se preocupara, pero él quiso estar al día con las evaluaciones y la carga de notas en el GEM. Se entregó a su vocación hasta el último instante", dijo Benítez.

"Paganini pasaba muchas horas en esta escuela, y los compañeros que compartían con él los descansos o almuerzos en la cocina, se divertían mucho, ya que era muy alegre, y tenía un humor especial. Era muy talentoso, y por ello, también un poco distraído a veces, por lo que había que empujarlo un poco para que diera más de toda la creatividad que tenía. Los alumnos lo querían mucho y lo van a extrañar", dijo la directiva escolar, que agregó: "Algo que voy a destacar siempre, es el inmenso amor que tenía por su hijo, algo que siempre manifestó", concluyó la directora Daniela Benítez.

Una compañera de lucha en la docencia, Sandra Bracamonte, también profesora de la escuela Carballo, muy conmocionada aún por el fallecimiento de César pudo contener las lágrimas un instante para decir: "Yo no se qué magia tenía César para con los alumnos, pero era siempre el elegido, el compinche de los alumnos. En los últimos tiempos estaba con sobrepeso, y se reía de eso, lo tomaba con humor. "Voy a tener que carretear mucho si quiero despegar", nos decía. Era un ejemplo para los alumnos, y a pesar de que era muy informal y desestructurado en sus cosas personales, para lo académico era muy estricto", contó Sandra.

"En la escuela se hacía siempre en la semana del estudiante, antes del Día de la Primavera, muchas actividades lúdicas, y se coronaba con un partido de fútbol entre un equipo de profesores y personal de la escuela, contra los alumnos, y era el acontesimiento del año. En el 2019 les ganaron los profes a los alumnos, y César no se cansó de cargar a los chicos durante el resto del año. Había mucha complicidad y cariño mutuo", concluyó Sandra.