Una de las costumbres más usadas por las mujeres o por quienes tienen el pelo largo es esconderlo o ponerlo detrás de las orejas. Más allá de despejar la cara, esta acción tiene otro significado.
En la siguiente nota te diremos qué significa que siempre te pongas el pelo detrás de las orejas.
¿Qué significa ponerse el pelo detrás de las orejas?
Este simple gesto está coordinado por las emociones que atravesamos. Por ejemplo, los especialistas en psicología y lenguaje corporal aseguran que esta acción puede transmitir una amplia variedad de emociones o intenciones, dependiendo del contexto y de otros gestos que la acompañen.
Ponerse el pelo detrás de la oreja es tomado como una acción de coqueteo. Al descubrir el cuello con sutileza, se activa una señal que, a nivel subconsciente, puede resultar atractiva para quien observa. Se trata de un gesto sensual.
Este gesto también tiene una interpretación, dulce, vulnerable, encantador. También se cree que expresa nerviosismo e incomodidad. Cuando estamos en una situación tensa, tendemos a buscar maneras de mantener las manos ocupadas, y tocarnos el pelo es una de las salidas más frecuentes y automáticas.
Es por ello que antes de sacar una conjetura, tenemos que analizar el contexto general de la situación. El lenguaje corporal, la postura, el contacto visual o las expresiones faciales en conjunto dicen mucho sobre nosotros.
Ponerse el pelo detrás de la oreja también refleja un estado de ansiedad, inseguridad o timidez. El hecho de tocarse el pelo expresa una descarga de tensión o, simplemente, como un comportamiento repetitivo que ayuda a sentirse más cómodo.
Por otro lado, si estamos dando una charla o una exposición, al ponernos el pelo detrás de la oreja podemos aprovecharlo como un gesto pausado que busca captar la atención o generar una imagen más accesible ante los demás.
Sin embargo también está la razón o la explicación obvia: nos podemos el pelo detrás de la oreja porque simplemente nos molesta, y queremos acomodarlo o porque sentimos calor. En esos casos, no hay ningún trasfondo emocional o psicológico.






