Es una situación más frecuente de lo que pensamos. Miles de personas alrededor del mundo lo experimentan y le buscan una explicación. Ir por los pasillos del hospital y sorprenderse por la fragancia que aparentemente no debiera hacerse presente ahí es una vivencia común que ya tiene respuestas. En esta nota te contamos qué significa oler a flores sin tener una cerca y sus curiosas interpretaciones, más una teoría muy impactante.
Qué significa oler a flores sin tener una cerca: una teoría impactante y curiosas interpretaciones
Es una situación más común de lo que parece. Aquí te contamos qué significa oler a flores sin tener alguna cerca y sus increíbles explicaciones.
Qué significa oler a flores sin tener una cerca
Vamos por la calle o por algún sitio que en teoría no debiera arrojar olor a flores pero de todos modos las sentimos. Y nos preguntamos cómo puede ser que haya ocurrido algo así.
Interpretaciones hay varias. Una de ellas, tal vez la más conocida, apunta a la presencia de ángeles guardianes o guías espirituales que nos están dejando un mensaje. Más allá van los que aseguran que oler a flores sin tener alguna cerca quiere decir que un poder superior está interfiriendo en nuestra vida, para bien. Porque en muchas tradiciones religiosas, la fragancia es asociada a la iluminación y el poder espiritual.
Hay una teoría impactante que está dando la vuelta al mundo a pesar de no contar con sustento científico. Y apunta a la posible y cercana muerte de una persona cuando, sin explicación aparente, olemos a flores.
Una teoría impactante sobre oler a flores sin una cerca
Puede ser superstición o realidad, pero muchos sostienen que cuando alguien está por dejar este mundo en la habitación de un hospital o un centro asistencial, el olor a rosas aparece llamativamente. Explicación y argumentos de la ciencia no hay por el momento, pero sí adeptos al por mayor en usuarios de las redes sociales.
Tal vez la respuesta más cercana en el campo del saber nos lleve a la cetoacidosis diabética. En este caso, el dulce olor que percibimos corresponde a las cetonas y la probabilidad de muerte es alta. La grasa del cuerpo comienza a descomponerse demasiado rápido y el hígado convierte esa grasa en cetona, un impulsor que hace ácida la sangre.






