Tomar leche casi directamente de la teta de la vaca al consumidor. Así de simple es el camino que cualquier persona puede experimentar si va a comprar leche al único tambo que existe en los alrededores del Gran Mendoza.
Durante cuatro décadas el Tambo Guercio ha llevado a la mesa de las familias mendocinas uno de los principales productos de la canasta básica de alimentos, la leche. Precisamente en estos momentos adquirir leche a bajo costo se he convertido en una misión imposible.
Producto de esta crisis láctea por la que atraviesa nuestro país, es que este tambo haya incrementado sus ventas. Pero, ¿cómo es el proceso de extracción de leche que se hace todos los días en el tambo más emblemático de Mendoza?
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La jornada de extracción comienza muy temprano, a las 6 de la mañana se hace el primero de los dos ordeñes; el otro se hace doce horas después a las 18. Las 16 vacas que están en el establo son guiadas hacia el salón de ordeñe. Una vez que mansamente ingresan, ocho de un lado y ocho de otro, son ubicadas de espalda a la fosa donde están ubicadas las pezoneras. Este proceso de ordeñe por turno no dura más de trece o quince minutos.
En la fosa, el o los empleados van ubicando cuatro pezoneras por vaca, que por medio de un mecanismo de succión comienzan a extraer la leche. Desde ahí, directamente viaja por tres tubos hacia un gran tanque de acero inoxidable. En este depósito gigante caben 3.000 litros de leche. Casi nunca se llena porque es tan grande la demanda que no alcanza su máxima capacidad.
Cada vaca da 20 litros promedios de leche por día, es decir 10 a la mañana y 10 por la tarde, pero este número varia y depende la cantidad de veces que el animal haya parido en su vida; se calcula que puede dar a luz hasta tres veces incluso hasta puede suceder que en algunos de esos partos tengan dos terneros.
La vaca lechera puede alcanzar un peso máximo de al menos 675 kilos.
A medida que el animal a va teniendo más partos en su vida le va aumentando la capacidad de litros de leche que da, es decir que sobre el final de su vida la vaca puede llegar a dar más de 20 litros de leche por día. Un ternero recién nacido no alcanza a tomar ni la mitad de lo que su madre produce en el día.
Por eso según los especialistas tamberos, si no se le saca ese excedente de leche la vaca puede sufrir enfermedades en sus ubres.
Holstein u Holanda, la raza de nuestra vaca lechera
La raza Holstein también conocida como vaca frisona o comúnmente conocida en nuestro país como Holanda, procede de las regiones de Baja Sajonia y Schlewiwg-Holstein, en Alemania y Países Bajos. Se destaca por su gran producción de leche y porque se adapta muy bien al entorno. Ha sido adoptada como vaca lechera en varios países. De ella desciende la raza Holando-argentino y es la más frecuente en las granjas y tambos, su cuerpo blanco con manchas negras, éstas últimas predominan.
Esta raza vacuna habita en Argentina y Uruguay. Los primeros ejemplares nacieron en los Países Bajos en 1880, y luego fueron llevados a las granjas de tierras fértiles de ambos países sudamericanos.
Es de gran tamaño, tiene pelaje blanco con manchas negras, cuernos medianos, extremidades blancas y buena adaptabilidad al hábitat. Su producción de leche tiene menor porcentaje de grasa que las demás razas de vacas, lo que se compensa con la cantidad diaria que puede producir.
