Pasaron 277 días para que el aeropuerto de Mendoza volviera a ver como un avión de pasajeros aterrizaba y se veían postales que parecían parte de un pasado lejano. Este jueves llegó el primer vuelo de Aerolíneas Argentinas. Lo hizo con dos horas de retraso, con protocolos de pandemia pero también con muchas emociones que salieron apenas pisó suelo mendocino.
El vuelo estaba anunciado para llegar a las 8 pero lo hizo a las 10. Primero por las condiciones climáticas pero después porque hubo que cambiar de avión debido a desperfectos técnicos de la primera aeronave. El debut no había empezado bien.
"Fue un vuelo medio accidentado", dijo la senadora Anabel Fernández Sagasti cuando salió del aeropuerto para sorpresa de muchos que no esperaban su presencia allí.
En el vuelo, por orden presidencial, solo podían viajar aquellos que son personal esencial o que necesitan tratamientos médicos. Eso ya reduce la cantidad de pasajeros.
Pero también lo hace el protocolo de las aerolíneas. Uno de los requisitos es que las personas se deban sentar asiento de por medio de distancia.
Al llegar, a cada pasajero se le tomó la temperatura. Previamente debieron llenar una declaración jurada en la que señalaban que estaban sanos y que no habían tenido contacto con ninguna persona infectada.
Sin embargo, las emociones afloraron luego de todos los trámites.
"Hace diez meses que esperaba volver", señaló una de las pasajeras a la salida del aeropuerto.
A unos metros, una mujer abrazaba a un niño, con lágrimas en los ojos y queriendo hacer eterno ese momento tan esperado en medio de tanta anormalidad de pandemia.






