Presentación de buzos

Previas de las secundarias: un circuito de fiestas clandestinas sin control

Las previas a las presentaciones de buzos de los alumnos de escuelas secundarias o el Último Primer Día (UPD) se han convertido en un circuito de fiestas clandestinas casi sin control. En Mendoza las autoridades detectan seis fiestas ilegales  por semana (no todas pertenecen a chicos de escuelas) y reconocen que hay otras imposibles de encontrar.

En estas fiestas abundan el alcohol y las irregularidades de toda clase. Lo complejo es que sus asistentes son menores de edad, en casi todos los casos.

Hay negociaciones secretas, acuerdos truchos en salones ilegales y problemas de toda índole que se cierran a través de WhatsApp o con un contrato que firman un par de estudiantes con el organizador. Para colmo, además de los servicios de DJ, barra y transporte, también se paga por "seguridad".

Todo forma un cóctel ideal para que se produzcan casos como el que dio a conocer Diario UNO esta semana, en el que adolescentes de 17 años denunciaron haber sido abusadas por personal de seguridad de un salón de Las Heras. Esto ocurrió en la fiesta de presentación del buzo de 5º año del colegio universitario DAD y reveló que las exigencias de la ley no existen en estos festejos clandestinos.

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Mauricio Sequeiros, titular de la Asociación de Propietarios de Salones de Fiestas y Empresa de Banquetes, manifestó a Diario UNO que estas situaciones se dan en lugares que no están registrados y que trabajan de manera informal.

Puntualmente sobre el personal de seguridad, dijo que "para una fiesta de egresados, a las 18 -el día del evento- el Ministerio de Seguridad llega para controlar que nuestros custodios tengan las credenciales de REPRIV (Registro Provincial de Empresas de Vigilancia Privada) y revisan en la base de datos para saber si tienen algún antecedente. Eso definitivamente no sucede en las fiestas que se hacen en lugares que no están registrados".

Los costos son claves

También expresó que por los altos costos que se manejan, es impensado que un grupo de adolescentes acudan a los salones legalmente inscriptos para hacer este tipo de eventos. "En los que yo opero tenemos boletas de luz de más de $80.000, y es imposible trasladar esos costos a una fiesta de adolescentes, porque no lo tienen previsto en los gastos. Las diferencias de dinero son enormes", afirmó.

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"Esas no son fiestas legales. Se juntan en el quincho de alguno de los familiares, de amigos -o en cualquier salón alejado-, contratan un DJ y no hacen absolutamente nada legal", agregó Sequeiros.

Respecto a esta problemática de los lugares de fiestas no identificados, al menos dentro de la legalidad, manifestó: "Hace muchos años que nosotros venimos trabajando en ese tema, para que el Gobierno controle los salones que no están inscriptos, y lo que logramos es que cada vez nos pongan más regulaciones a los que sí estamos inscriptos. Tampoco hay un control específico para rastrear fiestas clandestinas".

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Acerca de los eventos donde los adolescentes son los protagonistas, como puede ser una fiesta de egresados o las que se hacen para presentar los buzos, Sequeiros expresó que "el Ministerio de Seguridad nos hace hacer una carpeta con un expediente y el plan de contingencia para permitirnos hacer cenas de egresados, y nos mandan inspectores a todas las cenas que hacemos".

"Pero resulta que después hay lugares clandestinos que cuando hacen una fiesta no los detectan" "Pero resulta que después hay lugares clandestinos que cuando hacen una fiesta no los detectan"

Mauricio Sequeiros, de la Asociación de Propietarios de Salones

También remarcó que "para hacer una fiesta clandestina se requiere de un trabajo de inteligencia, porque el que la hace sabe cómo evadir los controles. Eso se difunde de boca en boca y no hacen publicaciones en las redes sociales porque su objetivo es que la fiesta no se detecte".

En cuanto a la contratación, el contrato tiene que ser firmado por un adulto, ya que quien contrata se debe hacer cargo de las roturas o daños que se produzcan en el salón. Sin embargo, esto no siempre sucede.

Con respecto al alcohol y los menores de edad, Sequeiros dijo que "tenemos veedores todas la noches por el tema del alcohol. El control que hace el Gobierno es espléndido en ese sentido, pero no puede controlar lo que no existe".

Se aplica el Código Contravencional

Mauricio Pinti, subdirector de Control de Eventos y Locales de Esparcimiento del Miniserio de Seguridad, explicó que están trabajando con los municipios, que como primera medida el local debe estar habilitado y que los contratos sean firmados por un mayor responsable.

En el caso puntal de lo que sucedió en Las Heras, dijo que el salón ha sido clausurado por el municipio porque es el que tiene la competencia para hacerlo. "Estamos trabajando de manera articulada con todos los municipios porque son los que tienen una relación más directa con estos lugares, pero también responsabilizamos a los padres, porque son ellos los que llevan a los chicos hasta el lugar e incluso les bajan las bebidas alcohólicas. No digo que sea el 100%, pero el 60% o 70% saben a dónde están llevando a su hijo", aseguró y aclaró que a través del Código Contravencional se están sancionado a esos padres.

"En este tipo de fiestas, al no haber una taquilla o expendio de bebidas alcohólicas porque cada uno lleva lo que va a tomar, saben que si llega una autoridad competente inmediatamente dicen 'es una fiesta privada'. Ahí es donde hay que acceder a través del Código Contravencional, porque el menor está adentro tomando alcohol, por más que digan que están festejando un cumpleaños", agregó Pinti.

Además, contó que la metodología de estas fiestas de adolescentes es hacerlas en lugares alejados, por lo que se enteran de que sucedió "con el diario del lunes", como se dice habitualmente. 

Respecto a las fiestas ilegales, y más allá de estar organizadas por adolescentes, el funcionario detalló que "hoy tenemos, como promedio, seis fiestas clandestinas en toda la provincia y por fin de semana. Y muchas son denuncias por ruidos molestos, donde nosotros tampoco tenemos competencia porque la subdirección no sanciona ruidos molestos. Eso es competencia de los municipios".

En el Gran Mendoza, entre 25 y 30 personas salen a la calle a realizar estos controles, con una movida nocturna que comienza el miércoles y dura hasta el domingo. También hay delegaciones en el Este, Sur y Valle de Uco, que tienen entre 8 y 10 personas cada uno, aunque en estos lugares las fiestas sí se concentran más entre viernes y sábado.

La subdirección de Control de Eventos y Locales de Esparcimiento depende del Ministerio de Seguridad.

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