Supersticiones con fundamento

Por qué se dice que el gato negro trae mala suerte

Esta superstición sobre el gato negro tiene una interesante historia relacionada con los egipcios y la Iglesia ¿Qué se esconde detrás de esta creencia?

Por UNO

Durante siglos el gato, ya fuera negro o de cualquier otro color, fue un animal sagrado y talismán. Ese tierno gatito que hoy ronronea tranquilamente cuando lo acaricias, en el Antiguo Egipto era venerado y sumamente respetado por ser un felino (pertenece a la misma familia de animales que el león, el Dios del sol Ra para los egipcios).

La habilidad del gato como cazador de ratones lo llevó a ser domesticado en Egipto, cerca del 3000 a.C, donde llegó a ser incluido como un símbolo sagrado de la religión. Era su mayor época de resplandor.

Sin embargo, llegada la Edad Media, algo que involucra a la religión cristiana llevó al gato a convertirse en un animal temido, odiado y en numerosas ocasiones asesinado.

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El animal doméstico que hoy comparte la vida con el humano, fue en algún momento un símbolo sagrado.

El animal doméstico que hoy comparte la vida con el humano, fue en algún momento un símbolo sagrado.

Pero son numerosos los gatos negros que existen ¿Acaso es este tono oscuro en su pelaje la causa de tu mala suerte?

Te contamos la verdadera historia detrás de la mala fortuna que rodea al gato negro:

El gato, animal sagrado en el Antiguo Egipto

En la época del Antiguo Egipto, hacia el 3000 a.C, el gato era el animal más sagrado de todos: solamente los faraones tenían el honor de poseerlo y domesticarlo.

Para entonces, también existía una ley que castigaba a quienes vendieran o maltrataran a estos animales. Incluso, quienes osaran matar a un gato, serían sentenciados a muerte.

Una muestra de lo sagrada que era la figura felina, se observa en la diosa egipcia Bastet, símbolo de fecundidad, protección y belleza, representada con una cabeza de gato.

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La diosa egipcia Bastet, símbolo de fecundidad, protección y belleza, era representada con una cabeza de gato.

La diosa egipcia Bastet, símbolo de fecundidad, protección y belleza, era representada con una cabeza de gato.

La diosa simbolizaba la luz, el calor y la energía solar, pero también, sus rasgos felinos transmitían el misterio, la noche y la luna. Además, se creía que Bastet beneficiaba la fecundidad en hombres y animales, que curaba enfermedades y que cuidaba las almas de los muertos.

Persecución de la Iglesia Católica

La buena fortuna del gato y su estatus divino se mantuvieron a lo largo de los siglos. Hasta mediados del s.XIII, cuando la Iglesia Católica inició una terrible persecución contra ellos. La razón es que los consideraban "símbolo del diablo y sirvientes de las brujas" las cuales, según se decía, se transformaban en enormes gatos negros.

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Esta creencia se debía principalmente a que las celebraciones paganas centraban casi todos sus ritos en torno al gato.

Con el fin de acabar con esas religiones alternativas, la Iglesia inició esta cruzada contra el gato cuando este se encontraba presente o incluso protagonizaba multitud de ritos y creencias paganas.

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Con todo este movimiento, se potenció la idea de que el gato traía mala suerte, haciéndo foco en características como el hecho de que podía ver en la oscuridad, que era arisco, nocturno e independiente, un cazador despiadado con "tendencia al robo", además de que su pupila tenía una sospechosa forma vertical...

Como consecuencia de esto, el aniquilamiento de gatos fue de tal magnitud que se considera uno de los factores determinantes que llevaron al éxito de la terrible peste negra que azotó Europa en el siglo XIV, propagada por un ejército de ratas que podían desenvolverse a sus anchas sin ningún felino que las combatiese.

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