En cada acto escolar, surge la misma imagen: alumnos de pie, inmóviles, sosteniendo el asta de la Bandera Argentina mientras el resto de la escuela permanece sentada. Aunque para algunos puede parecer una exigencia excesiva, esta práctica tiene un fundamento legal y simbólico profundo que se remonta a mediados del siglo XX con el decreto 10.302/44
¿Por qué los abanderados no pueden sentarse? ceremonial y protocolo en los actos
El uso de la Bandera Argentina en actos escolares no es un hecho meramente decorativo, sino un acto de soberanía regido por un cremonial y protocolo fundado en leyes nacionales

Ceremonial y protocolo. ¿Por qué los abanderados no pueden sentarse durante un acto?

El mencionado decreto establece que la Bandera Nacional es el símbolo máximo de nuestra soberanía. Al salir de su "sitial de honor" (su vitrina de resguardo), la bandera requiere la máxima distinción y un respeto protocolar absoluto.
Según fuentes especializadas en ceremonial y protocolo, como las guías del Ministerio de Educación y el Instituto Nacional Belgraniano, la bandera no es un elemento ornamental. Si la bandera está presente en el acto, debe ser portada, no colocada en una peana o base decorativa, ya que su sentido reside en la portación y custodia activa.
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La Guardia de Honor: funciones y responsabilidades
El protocolo establece roles específicos para los estudiantes que, por sus méritos, han sido designados para esta tarea:
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El Abanderado: es el responsable directo de transportar la enseña con dignidad. Su función es "portar", lo que implica una actitud activa de servicio.
Los Escoltas: no son acompañantes pasivos; conforman la Guardia de Honor. Su misión es custodiar el símbolo nacional, manteniendo una postura de respeto y vigilancia constante.
¿Por qué los abanderados no pueden sentarse ni rotar?
La normativa de ceremonial escolar es estricta respecto a la permanencia de la guardia de honor:
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Vigilancia activa: sentarse o dejar la bandera en una base desvirtúa el concepto de "custodia". La guardia debe mantenerse activa mientras el símbolo esté fuera de su lugar de resguardo.
Prohibición de relevo: bajo ningún concepto la bandera puede pasar a la primera escolta simplemente para que el abanderado descanse. La bandera solo cambia de manos si el abanderado sufre una descompensación física repentina.
Retiro estratégico: si la función protocolar de la bandera ha finalizado (por ejemplo, tras el himno y las palabras alusivas), la normativa sugiere que la bandera debe retirarse. No tiene sentido que los alumnos permanezcan de pie durante números artísticos o discursos prolongados si el protocolo de la insignia ya concluyó.
Las excepciones por salud e inclusión
El protocolo moderno ha sabido adaptarse a la realidad de los estudiantes sin perder el respeto por el símbolo. Existen excepciones claras:
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Discapacidad: si el abanderado es una persona que usa silla de ruedas, portará la bandera desde su silla con total normalidad y respeto.
Problemas crónicos: si un estudiante padece una condición de salud crónica que le impide permanecer de pie por tiempo prolongado, se le permite sentarse sin que esto afecte el honor de su cargo.
Emergencias: si e abanderado siente mareos o fatiga extrema, el docente a cargo debe retirar al estudiante de la formación de inmediato.