El director franco-tunecino Abdellatif Kechiche presentó en el Festival de cine de Cannes 2019, en Francia, su película Mektoub, My Love: Intermezzo, y como siempre, lo acompaña la polémica, ya que la cinta, que dura 3 horas y media, e incluye una escena de 12 minutos de sexo oral, apunta al sexo sin un mensaje determinado: es sólo sexo, según los críticos de cine del mundo. Kechiche ganó la Palma de Oro hace seis años, y en esta edición, a pesar de las críticas, compite por el máximo galardón.
A lo largo de la extensa cinta, el cineasta "se focaliza en los cuerpos de las mujeres, sobre todo en sus nalgas, que se mueven sin parar al ritmo de la música. Así llega a la escena explícita de sexo oral en los baños, unas imágenes "pornográficas gratuitas"", expresó el crítico de The Hollywood Reporter.
Bouyerismo, pornográfico y otros calificativos más duros persiguen a quien ganara el festival en 2013 con La Vida de Adèle.
Las críticas de la prensa especializada en Cannes no pasaron por alto la polémica escena (cunnilingus), así como la forma de retratar los cuerpos de las mujeres, cosificándolas, con exceso de primeros planos de los pechos y traseros de las jóvenes protagonistas, contrapuesto con imágenes más conservadoras de la sexualidad masculina.
Sobre estas críticas, Kechiche se justificó diciendo que ha querido filmar "el amor, la ternura, la sublimación del deseo, para captar su energía metafísica".
La película continúa la historia donde la dejó en Mektoub, My Love: Canto Uno (2017). En el mismo verano de 1994, en Sète (al sur de Montpellier), donde un grupo de jóvenes, muchos de ellos de origen árabe, tienen un sentido de amistad y de fraternidad que hoy se ha perdido en el nuevo siglo, "en un mundo lleno de conflictos y con la sociedad dividida", en palabras de Kechiche.
Respecto al trato de Kechiche con los actores de sus películas: las actrices principales de La vida de Adèle, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos, denunciaron duras condiciones de rodaje poco después de ganar la Palma de Oro en 2013.
