En pocos días comienza el invierno, aunque las bajas temperaturas ya se sienten desde hace semanas. Por este motivo, es fundamental aprender a cuidar las plantas, ya que distintos ejemplares (especialmente los tropicales y de interior) pueden sufrir que sus raíces se sequen y sus hojas se quemen. A continuación, algunos consejos de jardinería para prevenir daños durante esta época.
Cómo cuidar las plantas en invierno: consejos de jardinería imprescindibles para esta época
Las bajas temperaturas, las heladas nocturnas y las corrientes de aire perjudican de forma directa a las plantas, siendo aquellas cultivadas en macetas las más expuestos debido a la menor protección térmica de sus raíces en comparación con el suelo directo.
Con frecuencia, el afán por cuidarlas induce a cometer equivocaciones severas que aceleran su deterioro en lugar de propiciar su supervivencia. Una de las prácticas erróneas más habituales consiste en ubicar la planta cerca de calefactores, estufas o salamandras o bien someterlas a la luz solar directa del mediodía con la intención de mitigar el frío dándoles calor.
Estos cambios térmicos bruscos incrementan el estrés de la planta, provocando la deshidratación de las raíces y también que sus hojas se quemen. Por eso, para contrarrestar estos efectos sin recurrir a fuentes de calor, la clave será crear un microclima protector a través de insumos domésticos reciclados.
En concreto, este procedimiento se basa en proteger a la planta durante las horas utilizando botellas de plástico (también pueden ser bidones, dependiendo del tamaño del ejemplar) o bolsas de plástico colocadas mediante soportes, garantizando siempre pequeñas aberturas para la renovación del oxígeno.
Estas estructuras actúan como un invernadero a escala reducida, reteniendo el calor residual del sustrato y amortiguando los descensos bruscos de temperatura característicos del amanecer.
Además, otro cuidado que debemos considerar en invierno es la reducción del riego. Al ralentizarse el metabolismo de la planta y disminuir la tasa de transpiración, los requerimientos hídricos se reducen de forma notable.
Entonces, sostener la misma frecuencia de riego que en primavera o verano satura el sustrato, impidiendo la oxigenación y provocando que las raíces se pudran. Por eso, solo debemos regar las plantas en invierno una vez cada 15 días o cada vez que la tierra esté completamente seca.






