Grandes avances

Pocha y Guillermina muy divertidas demostraron que aman el lodo, las duchas y el estanque

Las elefantas mendocinas ampliaron su recorrido por la selva hasta que encontraron con un estanque, donde sin dudarlo se metieron para darse un baño. Pocha pareció disfrutarlo más, mientras que Guillermina estaba encantada de jugar con el agua

Las elefantas Pocha y Guillermina cada vez se sienten más cómodas y curiosas en su nuevo hogar en Brasil, donde están hace poco más de un mes. Los avances que tuvieron son increíbles con el solo pensar que pasaron décadas de sus vidas en un pozo de cemento y pidras en el Ecoparque de Mendoza. El Santuario de Elefantes de Brasil publicó un video en el cual mostraron el antes y la nueva vida de madre e hija, que ahora disfrutan baños de lodo y en estanques junto a otras elefantas, algo que nunca habían tenido en sus vidas.

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Pocha y Guillermina aman los baños de barro junto a sus nuevas amigas del Santuario de Brasil.

Pocha y Guillermina aman los baños de barro junto a sus nuevas amigas del Santuario de Brasil.

Madre e hija "acaban de pasar su marca de un mes en el santuario. Si bien todavía tienen mucho que aprender sobre ser un elefante, un miembro de la manada y quiénes son realmente cuando se les da la posibilidad de elegir, ya llegaron muy lejos. Aquí hay una mirada retrospectiva al mes pasado, mientras Ingo analiza lo que significó este viaje", postearon en las redes sociales del santuario.

"Todo es a su ritmo, ellas mandan cómo y cuándo", señaló Ingo en el video. "Aprenden cada vez más cómo comunicarse con las otras elefantas, están cada día más cómodas, se dan baños de barro, juegan en la lluvia, comen bien exploran cada vez más en el hábitat, y en las noches vuelven a su zona de confort, al lugar que llegaron hace un mes".

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Las nuevas actividades de Pocha y Guillermina

El Santuario publica constantemente en sus redes sociales videos sobre la nueva vida de Pocha y Guillermina mientras recorren más espacios dentro del inmenso predio en el medio de la selva en el Mato Grosso, en Brasil.

Los nuevos cuidadores detectaron que a esta madre e hija les gustan mucho los baños de lodo, el estanque y el agua. "Tanto a Pocha como a Guillermina parece gustarles los baños y los tragos de la manguera. Aquí, Pocha estaba tomando un poco de agua fresca y agradable, cuando Guille decidió que quería jugar. Parecía planeaba sentarse en un charco, como lo hace en el revolcadero de lodo, pero por alguna razón se detuvo y se quedó en una posición previa a sentarse, colocando su trasero cerca de la cabeza de su madre. Guille permaneció en esta posición por un tiempo y finalmente se sentó completamente, refrescándose en el barro que se armó", postearon y publicaron el siguiente video.

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A medida que pasan los días, Pocha y Guillermina avanzan y se animan a explorar más dentro del santuario. Así, y con algo de dudas, comenzaron a recorrer el patio número 4 con mucha curiosidad, hasta que se encontraron por primera vez con un estanque.

El momento fue único, porque dieron la vuelta, pero en segundos decidieron volver y darse un refrescante baño en el agua. Algo que nunca en sus vidas habían hecho.

Se pudo ver cómo Pocha se sumergió y disfrutó del estanque, mientras que su hija, Guillermina, de 23 años, entraba y salía. Luego, una imagen única de la más pequeña que jugaba con su trompa y el agua.

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Pocha y Guillermina disfrutaron por primera vez de un refrescante baño en un estanque en el Santuario de Brasil.

Pocha y Guillermina disfrutaron por primera vez de un refrescante baño en un estanque en el Santuario de Brasil.

"Guillermina vio por primera vez el estanque y tal vez fue amor a primera vista, porque dio un giro brusco a la derecha hacia el agua, sin tomar en cuenta la velocidad. Se deslizó por el terraplén fangoso y entró directamente en el estanque. Pocha se acercó más despacio, pero también se tiró al agua con entusiasmo. Fue interesante ver a Guille a la cabeza a la hora de entrar en el estanque, porque fue la más reacia de las dos a jugar en el barro y el agua", explicaron desde el Santuario.

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Avances y desafíos con las elefantas mendocinas

"Pocha y Guillermina son un recordatorio de que el crecimiento y la curación no siempre suceden en un horario predeterminado. Incluso, antes de sus primeros días en el santuario, Guille fue diferente en muchos aspectos de otros elefantes que hemos conocido en el pasado. Su relación con su madre a menudo no era respetuosa. Era posesiva con el tiempo de entrenamiento y las cajas de transporte en Mendoza. Pateaba, empujaba o acorralaba a su madre. Pocha no tenía casi nada que darle a Guillermina durante su infancia, por lo que permitió que muchos de los comportamientos juveniles de Guille quedaran sin corregir. El resultado es un patrón de dominio al que Pocha se acostumbró", detallaron los nuevos cuidadores de las elefantas en Brasil.

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Pocha y Guillermina avanzan en su crecimiento en el Santuario de Brasil, siempre inseparables.

Pocha y Guillermina avanzan en su crecimiento en el Santuario de Brasil, siempre inseparables.

A pesar de estas conductas que notaron, indicaron que "probablemente juega un papel importante en por qué el acercamiento inicial de Pocha a otros elefantes es muy sumiso. Desde su llegada Guillermina nos mostró más de quién es ella, y podemos decir con seguridad que todavía está en el proceso de convertirse en quien será. Es una elefanta joven que nunca interactuó realmente con ningún otro elefante que no sea su madre y Tamy, su padre".

Con 23 años, pueden decir que es comparable con un adolescente de 18 años. "Guille no siempre se comporta perfectamente, es posible que su juicio no siempre esté bien pensado y sus modales y respeto deben pulirse. Apenas está comenzando a pasar tiempo con los otros elefantes, y su nivel de comodidad varía. La interacción con otras elefantas es una lección que Guille tiene por delante. Afortunadamente, el hecho de que cada una de ellas haya pasado por el mismo proceso les ayuda a ser más pacientes".

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Las elefantas que salieron del Ecoparque de Mendoza y fueron a un santuario de Brasil, comenzaron a hacer amistad con otras hembras del lugar.

Las elefantas que salieron del Ecoparque de Mendoza y fueron a un santuario de Brasil, comenzaron a hacer amistad con otras hembras del lugar.

Como siempre dijeron, en el santuario todo es al ritmo que ellas deseen y nada ni nadie las apura, por lo que explicaron que solo Guillermina puede decidir qué tan rápido aprenderá a vivir con otros elefantes, qué funciona dentro de un entorno grupal y qué significa ser un individuo que comete errores, aprende lecciones y evoluciona.

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Las más parlanchinas del santuario

Aseguraron que las elefantas llegadas hace un poco más de un mes "son algunos de los elefantes más parlanchines que hemos conocido". Pero Pocha "ostenta el título de elefante con la trompeta más ruidosa con la que nos hemos cruzado. De hecho, es tan ruidosa, que si estás parado cerca de ella y toca la trompeta cuando no lo esperas, puedes realmente asustarte".

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Pocha juega con la tierra, una de las cosas de las que estuvo privada en los más de 50 años que vivió en el Ecoparque de Mendoza.

Pocha juega con la tierra, una de las cosas de las que estuvo privada en los más de 50 años que vivió en el Ecoparque de Mendoza.

Los cuidadores trataron de captar los sonidos de pocha en el momento de la alimentación nocturna, "pero como es un elefante, la primera vez que sacamos la cámara se quedó muy callada. La segunda vez ella obedeció, aunque no tan fuerte como de costumbre", contaron.

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