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Plantó junto a sus hermanos más de 37.000 árboles: la familia latina que logró reconstruir un bosque entero

Paulino Nájera Rivera y su familia convirtieron la pérdida del bosque en renacimiento. No fue un proyecto millonario sino una decisión persistente

Editado por Valentina Araya
araya.valentina@diariouno.com.ar

En un contexto donde los bosques del mundo han ido retrocediendo lentamente, entre talas de árboles, expansión agrícola y crecimiento urbano, todavía existen historias que van en dirección contraria. Estas no nacen en grandes instituciones, sino en decisiones personales.

En ese marco aparece el trabajo de Paulino Nájera Rivera, un hombre que decidió enfrentar de manera directa una de las consecuencias más visibles de la deforestación de los bosques, la desaparición de árboles de especies nativas. Junto a sus hermanos, inició un proceso de reforestación que no se quedó en lo simbólico ni en pequeñas acciones aisladas, sino que se transformó en un esfuerzo constante por devolver vida a zonas degradadas.

Arboles Costa Rica

Plantó junto a sus hermanos más de 37.000 árboles: la familia latina que logró reconstruir un bosque entero

En el territorio indígena de Térraba, en Costa Rica, Paulino Nájera Rivera y su familia no plantaron solo árboles, sembraron regreso. Son varios, hermanos, hijos, parientes, una familia extendida que crece como el bosque que cuidan. En el Rincón Ecológico Cultural de Térraba empezaron a sanar la tierra herida por la tala. Si bien comezaron en los 2000 la restauración sigue hasta hoy como parte de un modelo de vida comunitario.

La iniciativa no se trata solo de plantar árboles, sino de recuperar un sistema natural completo. Las especies nativas cumplen un papel clave porque no solo crecen en el territorio, sino que sostienen cadenas biológicas enteras: insectos, aves, suelo y humedad dependen de ellas. Por eso, cada árbol plantado no es un elemento aislado, sino parte de una red viva que empieza a recomponerse.

Arboles Costa Rica (2)

¿Por qué fue vital la reforestarición de este bosque?

Las características de este tipo de reforestación son importantes para entender su impacto. A diferencia de plantaciones de árboles comerciales, donde suele predominar una sola especie, aquí la diversidad es central. Las “37.000 variedades nativas” no representan solo cantidad, sino complejidad ecológica. Se trata de diferentes ritmos de crecimiento, tamaños, resistencias climáticas y funciones dentro del ecosistema. Esto permite que el bosque no solo vuelva a existir, sino que recupere su estructura natural.

Con el paso del tiempo, estos espacios comienzan a cambiar de forma visible:

  • el suelo recupera humedad, aparecen nuevas capas de vegetación
  • la fauna empieza a regresar

No ocurre de un día para otro, es un proceso lento, casi silencioso, donde la naturaleza responde a la constancia humana. También hay un componente profundamente humano en esta historia. La decisión de plantar miles de árboles no es solo una acción ambiental, sino una forma de resistencia frente a la pérdida. Una manera de demostrar que el daño puede ser revertido, al menos en parte, si existe continuidad y compromiso.

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