Perforaron 523 metros de hielo en la Antártida con agua a 75 grados y encontraron 218 metros de sedimentos claves para entender el océano
Bajo más de medio kilómetro de hielo en la Antártida, investigadores sedimentos claves, abriendo una nueva ventana al pasado marino
Para este estudio se perforó 523 metros de hielo hasta alcanzar algo mucho más antiguo que el propio paisaje. Te contamos de qué se trata y porque es clave para responder al cambio climático.
Perforaron 523 metros de hielo en la Antártida con agua a 75 grados y encontraron 218 metros de sedimentos claves para entender el océano
El hallazgo ocurrió en la Antártida Occidental, una de las regiones más sensibles del planeta al cambio climático. Allí, investigadores vinculados al programa internacional International Thwaites Glacier Collaboration lograron extraer un núcleo de sedimentos de 218 metros de profundidad bajo el hielo.
Ese material contiene evidencia de que, hace millones de años, donde hoy existe una masa sólida de hielo de más de 500 metros, había océano abierto. Restos microscópicos de organismos marinos, estructuras sedimentarias y señales químicas confirman que esa zona estuvo expuesta al agua y no cubierta por una capa glacial permanente.
La importancia de este estudio
El punto exacto de la perforación se ubica cerca del Glaciar Thwaites, conocido como el “glaciar del juicio final” por su potencial impacto en el aumento del nivel del mar. Este gigante de hielo, del tamaño aproximado del Reino Unido, es uno de los sistemas más inestables de la Antártida y su comportamiento es clave para el futuro de las costas del mundo.
La técnica utilizada para este estudio, llamada perforación con agua caliente, permitió abrir un conducto limpio sin contaminar las capas inferiores. A medida que el hielo cedía, no solo se atravesaban metros, sino también eras geológicas completas. Cada capa representaba cambios climáticos, retrocesos y avances del hielo, ciclos de calor y frío que ahora pueden reconstruirse con precisión.
Los sedimentos recuperados muestran que la capa de hielo de la Antártida Occidental no siempre fue estable. Hubo períodos en los que retrocedió lo suficiente como para permitir la entrada del océano, transformando completamente el paisaje. Esto refuerza una idea inquietante, el hielo que hoy parece permanente es, en realidad, dinámico y vulnerable.
Según estudios publicados por organismos como British Antarctic Survey y la National Science Foundation, este tipo de evidencia es clave para mejorar los modelos que proyectan el aumento del nivel del mar. Entender cómo respondió la Antártida en el pasado permite anticipar cómo podría reaccionar en un futuro marcado por el cambio climático.






