Historias que inspiran

Perdió a su papá por Covid, corre por él y entrena en callejones de fincas porque no le alcanza para competir

La atleta mendocina Jésica Morales transformó el dolor por la muerte de su padre en motivación para competir y superar cada desafío deportivo

Con 30 años, la corredora de Rivadavia lleva más de dos décadas ligada al atletismo. Todo comenzó cuando tenía apenas 8 años, en 2004, durante la Maratón Aniversario de Rivadavia. Representando a la escuela rural Presbítero Pedro Pascual Olguín, consiguió un tercer puesto que marcaría el inicio de una pasión que nunca abandonó.

Desde entonces, representó a sus instituciones educativas en competencias escolares, cosechó medallas y fue consolidando una carrera construida sobre el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia.

El golpe más duro y la carrera que cambió su vida

El momento más difícil llegó en 2021. En plena pandemia de Covid-19 perdió a su padre y, al mismo tiempo, debió atravesar una neumonía que la obligó a alejarse de las competencias.

La situación familiar también se complicó económicamente. Sin embargo, encontró un apoyo fundamental en su equipo de entrenamiento, Junín Running, que acompañó a su familia durante meses con mercadería cuando más lo necesitaban.

"Cuando perdí a mi papá por Covid, mi equipo estuvo ayudándome a mí y a mi familia durante todo un año. En el momento que más lo necesité, me hicieron sentir más que acompañada", recuerda emocionada.

Lejos de abandonar el deporte, regresó a las competencias y ganó la tradicional Carrera de la Bonarda, una victoria que, asegura, estuvo dedicada íntegramente a su padre.

"Desde entonces cada carrera es para él. Es mi ángel", afirma.

Una atleta que nunca dejó de crecer

Antes de ese duro momento, Morales ya había demostrado su compromiso con el deporte. En 2020 creó Jesifit, un espacio de entrenamiento destinado a acompañar a personas que buscaban mejorar su condición física y adoptar hábitos saludables.

Durante la pandemia adaptó sus clases y continuó promoviendo la actividad física, convencida de que el deporte también es una herramienta para fortalecer la salud mental y la confianza personal.

En paralelo, participó en iniciativas solidarias y comunitarias, organizó caminatas familiares y colaboró con actividades impulsadas por el Área de la Mujer, promoviendo la igualdad de género desde su rol como deportista.

Del triatlón a las maratones internacionales

Su crecimiento deportivo no se detuvo. En 2022 ganó todas las fechas del Campeonato Amavet y el Triatlón de Junín, consolidándose como una atleta capaz de destacarse en distintas disciplinas de resistencia.

En 2024 cumplió otro sueño al competir por primera vez en la Maratón Internacional de San Juan, donde obtuvo el segundo puesto. Poco después cruzó la cordillera para participar en la Maratón de Viña del Mar, sumando experiencia internacional.

Durante 2025 volvió a mejorar sus marcas personales. Fue segunda en la carrera Entre Viñas de Algarrobo Grande, participó de la Maratón Aniversario de Rivadavia y logró completar sus primeros 21 kilómetros en la Maratón Internacional de Mendoza, una de las pruebas más convocantes del país.

Entrenar con sacrificio para seguir soñando

Hoy Morales continúa entrenando junto al equipo Junín Running, bajo la planificación de las profesoras Marcela Morici y Janet Núñez.

Aunque las dificultades económicas le impiden asistir a todos los entrenamientos grupales, nunca deja de cumplir con su preparación. Los trabajos de velocidad los realiza en los callejones de una finca cercana a su casa, mientras que los fondos largos los completa sobre la ciclovía de Rivadavia.

Para sostener su carrera deportiva, organiza actividades junto a su mamá con el objetivo de reunir dinero para costear viajes, inscripciones y equipamiento.

Además, continúa buscando trabajo como maestra auxiliar maternal y reconoce que también ha presentado currículums en comercios y cafeterías, sin obtener oportunidades laborales.

Pese a ello, asegura que no piensa abandonar sus sueños. "Siempre me quedo con lo bueno y elijo ser fuerte. Aunque solo pueda entrenar un día con el equipo, estoy donde quiero estar. Encontré mi lugar, mi espacio y mi familia runner en Junín Running."

Con nuevos desafíos en el horizonte, como el Desafío de Cacheuta, la carrera de Ñacuñán y la Maratón Nocturna de Junín, Jésica Morales sigue demostrando que detrás de cada medalla hay una historia de sacrificio, resiliencia y amor por el deporte.

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