La fiebre del oro llevó a David Hole a recorrer un parque regional de Maryborough, Australia, con un detector de metales. Una señal particularmente intensa lo llevó a excavar y encontrar una enorme roca rojiza de 17 kilos. Convencido de que podía tratarse de una gigantesca pepita de oro, decidió llevarla a su casa para descubrir qué escondía en su interior. Terminó siendo un meteorito de 4.600 millones de años.
Pensó que había hallado una roca de oro de 17 kilos y se la llevó: era un meteorito de 4.600 millones de años
La desenterró en Australia al buscar oro. Intentó romperla durante años hasta que los científicos confirmaron el meteorito
Tanto el dueño como los investigadores, sorprendidos con el impresionante hallazgo del meteorito. Foto: redes
La historia es fascinante. Durante años intentó partirla de distintas maneras: utilizó una amoladora angular, una sierra para rocas, un taladro de alta potencia, sustancias ácidas y un martillo pesado.
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Nada funcionó. La piedra resistió todos los intentos y terminó durante años sobre una estantería, hasta que Hole decidió llevarla al Museo de Melbourne para que especialistas analizaran su origen. La sorpresa fue mayúscula: no había oro, sino un fragmento procedente del espacio.
El meteorito que atravesó la atmósfera y llegó a Australia
Los geólogos determinaron que la roca era de origen extraterrestre y la identificaron como el meteorito de Maryborough. Entre las características que permitieron reconocerlo aparecen unas marcas profundas en su superficie, conocidas como regmagliptos, producidas durante su paso por la atmósfera.
El intenso calor generado por la fricción provocó además la fusión parcial de su superficie y formó una característica corteza exterior.
Los análisis de laboratorio clasificaron el ejemplar como una condrita ordinaria H5, un tipo de meteorito de interés para los investigadores. En su interior conserva cóndrulos, pequeñas estructuras minerales que contienen información sobre las condiciones químicas existentes durante las primeras etapas de formación de los planetas.
La datación permitió establecer que la roca tiene aproximadamente 4.600 millones de años, una antigüedad que la ubica en los primeros momentos de la historia del Sistema Solar.
Los especialistas sostienen que originalmente perteneció al cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter. Una colisión entre cuerpos celestes habría expulsado el fragmento de su órbita y lo habría enviado en una trayectoria que terminó con su caída sobre Australia.
Después permaneció enterrado durante un período estimado de entre 100 y 1.000 años, hasta que el detector de metales de Hole lo encontró.
Lo que durante años parecía una pesada roca imposible de romper terminó siendo, en realidad, un testigo de 4.600 millones de años de historia cósmica.
En pocas palabras
- Descubrimiento insólito: un buscador de oro halló una roca de 17 kilos que resultó ser un meteorito de 4.600 millones de años.
- Resistencia extrema: la piedra no pudo ser rota con herramientas ni ácidos durante años.
- Origen espacial: análisis confirmaron su procedencia extraterrestre, clasificándola como condrita ordinaria H5.