La Muralla China representa uno de los mayores logros arquitectónicos de la humanidad. Este monumento milenario atraviesa el norte de China como testigo silencioso de innumerables acontecimientos históricos, y ahora la ciencia moderna llegó al descubrimiento de uno de sus secretos mejor guardados.
Nuevo descubrimiento revela el secreto de la Muralla China para resistir el paso del tiempo
Un equipo científico identificó que pequeños organismos vivos actúan como escudo protector de la muralla, un descubrimiento que lo explica todo
Un revolucionario hallazgo publicado en Science Advances demostró que capas delgadas de bacterias, musgo y líquenes cubren gran parte de la estructura, formando una especie de "piel viviente" que la protege. Estos organismos, conocidos como biocostras, actúan como un escudo natural contra la erosión del viento, la lluvia y otros elementos que normalmente degradarían la construcción.
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El descubrimiento que resuelve el misterio
El equipo de investigación, liderado por Bo Xiao de la Universidad Agrícola de China, analizó diferentes secciones de la muralla y encontró que más de dos tercios de su superficie está cubierta por estas biocostras. Las zonas protegidas por estos organismos presentan una mayor resistencia y estabilidad en comparación con las áreas desprovistas de esta capa biológica.
La investigación también arrojó datos preocupantes sobre las amenazas que enfrenta este sistema natural de protección. El cambio climático y el uso intensivo de la tierra ponen en riesgo la supervivencia de las biocostras. Los científicos trabajan ahora en el desarrollo de técnicas para estimular el crecimiento de estos organismos protectores, aunque el proceso puede llevar desde años hasta siglos.
Las secciones de la muralla construidas con tierra compactada son particularmente vulnerables a la degradación. Sin embargo, este mismo material permite el desarrollo de las biocostras, que cubren aproximadamente el 12% de la superficie terrestre del planeta, especialmente en regiones áridas como el norte de China.
Desafiando las creencias
El estudio desafía la creencia tradicional de que el crecimiento de organismos daña los sitios arqueológicos. Matthew Bowker, uno de los autores de la investigación, explicó que, a diferencia de las plantas con sistemas de raíces profundas, las biocostras no representan una amenaza para la estructura.
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Los laboratorios de todo el mundo investigan actualmente cómo restaurar las biocostras dañadas. Nichole Barger, ecóloga de Nature Conservancy, sugirió que cultivar estos organismos en una estructura relativamente pequeña como la Gran Muralla podría resultar más viable que intentar restaurarlos en vastas extensiones de territorio.






