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No es poco el revuelo que se crea en Uspallata cada lunes, desde que empezó la cuarentena impuesta por la pandemia de coronavirus. Como en aquella épocas -los años '50- donde a la hora de los radioteatros no quedaba ni un alma en las calles, en la villa fronteriza, a las 11.30 todos están pegados a la radio sintonizando en FM la Estación del Valle, donde los chicos de 6° grado de la escuela Combate de Potrerillos leen al aire sus lecturas favoritas, como parte del proyecto de la señorita Graciela Morales, Leer nos une. "Como verdaderos profesionales", dice Miguel Pelaytay, dueño de la radio.

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" Debido a que actualmente debemos permanecer en casa producto de la pandemia de coronavirus, consideramos que es un buen momento para propiciar el acercamiento a la lectura y un encuentro en las familias de los alumnos con las demás familias de la escuela. Les proponemos este proyecto como una forma de generar una actividad distinta que les permita entretenerse y al mismo tiempo poder expresar sus emociones y sentimientos en este momento tan particular de sus vidas", dice nada menos que la inquieta señorita Morales, quien fuera elegida como La Maestra del Año, en el 2019, por la Dirección General de Escuelas de la provincia.

El Proyecto Leer nos Une ha sido propuesto por la diputada Verónica Valverde para ser declarado de Interés de la Honorable Cámara de Diputados (expediente N° 77782), el pasado 27 de mayo.

"Cuando la señorita Morales y su esposo, Mario Álvarez me preguntaron si los chicos podían leer en un espacio de la radio, les dije que sí enseguida. Me encantó la propuesta, y la verdad que es un gusto ver como cada día van puliendo su técnica. Ya algunos leen como verdaderos comunicadores", dijo Miguel Pelaytay, quien en 1993 se retiró del ejército para poner su radio, toda una institución en Uspallata, y que se sintoniza en los 96.3 Mhz en la banda de la frecuencia modulada (FM).

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Cómo nació la idea

“Esto comenzó los días viernes con el tema de practicar la lectura. Nos organizamos con las familias para distribuir las tareas y demás y dijimos vamos a trabajar un área por día, y nos quedó el viernes para la lectura. Entonces vimos que estaría genial dedicarlo a lo que es escritura, la parte de lectura y ortografía", recordó la Seño Graciela sobre el génesis de la movida lectora.

Sobre el modo en que pone en práctica el proyecto, Morales dijo: "Todos los viernes yo les envío un audio con un dictado para que los chicos hagan el dictado en sus casas –es muy importante, tanto en la parte de escritura como lectura-, con diez palabritas con distintas dificultades y una lectura. Entonces ellos deben copiar la lectura, para reforzar la caligrafía".

"En el audio con la lectura que les mandaba desde un principio, lo leía yo, eso se llama lectura modelo, para que ellos supieran que es lo que esperaba de ellos. Por ejemplo, con la entonación, signos de puntuación, y ellos me devolvían un audio de ellos y lo corregía", explicó la docente lasherina.

Los chicos tomaron de forma muy entusiasta la iniciativa, y la maestra del sexto grado lo notó. "Comencé a notar que ellos prestaban tanta atención a mis audios, que después su lectura era maravillosa. Trataban de copiar todas las formas que yo le daba. Si en el texto había varios personajes, a cada uno le daba una voz distinta y les explicaba que las personas estaban escuchando, y que tenían que imaginarse las características de un personaje u otro", dijo Graciela orgullosa.

Graciela pensó que era hora de elevar la apuesta, y apoyada en su esposo y compañero de enseñanza, Mario Álvarez puso manos a la obra: "Me mandaban unos audios fantásticos, entonces con el profe Mario dijimos que eso no podía quedar ahí, que teníamos que mostrarlo de alguna forma, porque el esfuerzo que están haciendo y la forma en que están leyendo, ¡es maravillosa!" recordó.

"Pensamos al principio dejarlo en el grupo de la escuela (Facebook), y luego pensamos que, si el señor Pelaytay es tan buena onda y siempre nos ayuda, le podíamos preguntar si se podían pasar los audios en su radio. Pedí autorización al director, y Pelaytay nos dijo que estaba buenísimo, y que estaba dispuesto a ayudar en todo lo referido a educación. Así que me propuso destinar los días lunes para hacer un pequeño segmento", explicó la elegida Docente del Año en el pasado ciclo lectivo mendocino.

"Los lunes a las 11.30 Miguel me llama por teléfono y salgo al aire junto con Mario, donde explicamos el tipo de texto que ha elegido el niño, cual es el título, que tipo de texto es –poesía, prosa o cuento-, entonces las personas, además de escuchar el cuento, van interiorizándose de lo referente a la literatura", describió Graciela sobre esos "lunes mágicos" en que los chicos leen al aire.

"Los chicos van pasando por varias etapas. Primera la de selección, donde decide qué texto quiere leer. Cuando me proponen algo, yo les pregunto qué sentimiento quieren causar en la persona que los escuche. Después me van diciendo que es lo que van a leer, y eso es un proceso de análisis muy importante", expone la maestra rural sobre como se cumplen los objetivos didácticos.

"Luego viene la etapa de practicar la lectura. Hay algunos que de entrada lo largan y les sale perfecto, a otros les falta pulir un poquito, así que cuando me envían un audio yo les devuelvo como tienen que mejorar tal cosa.
Mucha gente nos comenzó a decir que por ahí se habían perdido el programa, así que dijimos: "bueno, vamos a crear una página", confesó Morales, que agregó: "Así que comenzamos a subir videítos de los chicos en Facebook, en una cuenta que se llama Leer nos une. También ponemos aspectos del proyecto. Algunos chicos sólo mandan audios, y yo les pregunto qué imágenes les gustaría que la acompañen a la lectura y les hago yo el videíto", expresó la esforzada y creativa docente mendocina.

Respecto a las repercusiones de su proyecto, Morales dijo: "Me doy cuenta por los comentarios del Facebook o de los padres, que hemos logrado los objetivos, que eran lograr un acercamiento con la comunidad, y la gente espera en ese horario para escucharnos con muchas ganas. Nos hacen muy lindos comentarios; los niños están sumamente entusiasmados y ellos mismos se proponen, no los designo yo, y así vamos armando el cronograma", dijo muy feliz al palpar el crecimiento intelectual de sus educandos.

Uspallata, un valle de pasiones

Graciela se recibió de maestra en el año 2.000 "pero recién pude ejercer en 2003. Antes no era tan fácil comenzar a dar clases, así que esos tres años trabajé en el comercio", dijo Morales.

"Trabajé al principio en la misma escuela primaria que estudié yo, a tres cuadras de casa, en la escuela N° 1510 Gustavo Martínez Zuviría. Luego en la escuela Nº 1708 - Dr. Juan Ramón Guevara (ambas de El Plumerillo). Siempre en Las Heras", expuso sobre sus inicios como docente la siempre risueña señorita Graciela.

"A Uspallata llegué en el 2006 y acá conocí a Mario (Álvarez), que había venido de La Paz un año antes. Nos conocimos trabajando en el CEBJA 3-202 (escuela de adultos, donde trabajamos también actualmente), y ya llevamos 12 años de casados", manifestó Graciela, quien dijo también que aún no han tenido hijos propios.

"En las escuelas de Uspallata hay una gran movilidad social, por los pases que se producen en las unidades militares y de Gendarmería. Esa movilidad hace que haya una gran riqueza cultural en las aulas porque tenemos niños provenientes de diferentes provincias que aportan su bagaje cultural", expuso la docente respecto a sus alumnos.

Sobre estos, la seño confesó con mucho cariño: "No son muy distintos a los de zonas más urbanas, a pesar de que estos tienen más acceso a la tecnología. Pero a los de acá se les refleja una especie de ingenuidad, entusiasmo por la escuela. Si te ven por la calle te saludan con un cariño muy especial y espontáneo. Es como si fuéramos una familia. Te invitan a los cumpleaños".

Finalmente, la docente destacó el rol de su profesión, al explicar su buena llegada con los estudiantes. "Depende mucho del docente lograr el entusiasmo. Yo siempre he trabajado con proyectos y siempre he tratado de que las clases los estimularan a los chicos a hacer algo distinto, que fuera algo divertido y a la vez fueran aprendiendo, lograr el acompañamiento de la familia ya que para ellos es muy difícil trabajar solos, y cuando la familia y los niños lo ven al docente que está entusiasmado, ellos solos se suman", concluyó Graciela Morales, algo más que una maestra de frontera, como si eso fuera poco.

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