En el mundo de la jardinería existen diversas especies, plantas ornamentales, suculentas, árboles que proporcionan sombra, o enredaderas que sirven para trepar paredes y aportar privacidad al jardín. En esta ocasión, exploramos un árbol con flores encantadoras que se puede cultivar directo en el sustrato o en maceta.
El roble australiano (Grevillea robusta) es el único árbol del género y se caracteriza por su vigor y resistencia. Tiene una copa de gran ligereza, pero su mayor distintivo son sus flores en tonalidades doradas, rojizas y anaranjadas.
Durante la primavera y el verano se convierte en árbol de fuego, cuando florecen sus encantadoras flores, que carecen de pétalos y se agrupan en racimos horizontales en forma de cepillo.
Cuidados del árbol
Los expertos de Picture This revelan que este árbol prospera en suelos bien drenados, adecuados para climas templados, debido a que es nativo de Queensland y Nueva Gales del Sur, Australia. Uno o dos riegos a la semana están bien.
El roble australiano es un árbol de pleno sol. Prospera con luz directa, lo que es esencial para su rápido crecimiento y floración.
Presenta hojas similares a las de un helecho y flores amarillas, por lo que es importante podar desde principios hasta finales de invierno. De esta forma, se eliminan ramas dañadas, se mejora la circulación de aire y la forma.
Se puede cultivar en macetas espaciosas, y con buen drenaje. Sin embargo, cada dos o tres años, se debe replantar para que las raíces del árbol tengan mayor espacio para crecer.
Si quieres apoyar el crecimiento del arce australiano, puedes proporcionarle un fertilizante de alto contenido en nitrógeno, ajustando según las necesidades estacionales. Lo ideal es regar antes y después de la aplicación del fertilizante.
Si quieres cultivar un árbol colorido y de fácil mantenimiento, el arce australiano resulta una opción ideal.





