Si bien algunas personas no lo saben, los perros son capaces de oler el miedo en las personas, tal y como se concluyó en el año 2018 luego de la realización de un estudio. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Tours, liderado por la doctora Léa Lansade, llegó a la conclusión de que hay otro animal que puede hacerlo.
El estudio, que fue difundido en la revista PLOS ONE, y al que puedes acceder a continuación, demuestra que el sudor humano contiene información emocional y que esta puede ser percibida por otros.
Los caballos son capaces de oler el miedo humano, según estudio
En concreto, los investigadores recolectaron muestras de sudor de un grupo de voluntarios mientras visionaban la película de terror Sinister (Scott Derrickson, 2012) y, después, la comedia romántica musical Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952). Después, se las proporcionaron a los caballos para que las olfateasen.
Ante el olor del miedo, los caballos aumentaron su frecuencia cardíaca de manera significativa en el estudio, lo que llevó a la principal conclusión. Además, se mostraron más esquivos con sus cuidadores y reaccionaron con mayor brusquedad ante los estímulos externos.
Los científicos encargados del estudio también midieron los niveles de cortisol de los equinos, pero para su sorpresa no encontraron diferencias significativas.
Por ejemplo, los caballos que fueron expuestos al miedo humano reaccionaron de forma mucho más intensa cuando se les abrió un paraguas de manera repentina.
Los expertos resaltaron, a partir del estudio, la importancia de manejar las emociones a la hora de interactuar con un caballo. Sucede que, al este interpretar el miedo humano, puede reaccionar de mala manera.
Cómo es posible que el sudor humano exprese emociones
El sudor humano expresa emociones porque, ante el estrés, miedo o ansiedad, el sistema nervioso simpático se activa, liberando hormonas como la adrenalina y cortisol, lo que estimula las glándulas sudoríparas.
Más allá de los animales, lo cierto es que hay trabajos que señalan que somos los propios humanos los que podemos oler el miedo o la felicidad de otros a través de estas señales químicas en su sudor, influyendo en nuestras propias emociones y reacciones.






