Las várices en adultos mayores se forman por el desgaste natural de las válvulas venosas y la pérdida de elasticidad de las venas con la edad, lo que provoca que la sangre se acumule en las piernas, se dilaten y se vuelvan tortuosas. Sin embargo, y aunque no parezca, el calzado también tiene mucho que ver.
Adultos mayores: cómo es el tipo de calzado que se recomienda para prevenir las várices
Elegir mal los zapatos no solo genera dolor o cansancio. También puede dificultar el retorno venoso, favoreciendo la aparición de várices en adultos mayores
Sucede que elegir mal los zapatos no solo genera dolor o cansancio, sino que también puede dificultar el retorno venoso, favoreciendo la aparición de hinchazón, pesadez y várices.
El calzado que se recomienda para prevenir várices en adultos mayores
Los especialistas recomiendan distintos tipos de calzado que permitan una pisada natural, con suelas que se flexionen al caminar. Esto ayuda a activar mejor los músculos de la pantorrilla y mejora el retorno venoso.
Aquellos tacones muy altos (más de 5 o 6 centímetros) obligan a la pierna a trabajar en una posición poco natural, reduciendo la eficiencia circulatoria. En las mujeres mayores, lo ideal es un tacón con una altura de entre 2 y 4 centímetros.
Un calzado con soporte adecuado del arco del pie distribuye mejor el peso corporal, mejora la postura y reduce la sobrecarga sobre las venas de las piernas. En algunos casos, se recomienda el uso de plantillas.
Como puedes ver, el calzado que elijas no debe apretar el tobillo ni la parte superior del pie, ya que eso puede dificultar aún más la circulación, promoviendo la aparición de várices.
La influencia del calzado en los adultos mayores
La circulación en las piernas depende en gran medida de la llamada “bomba muscular” de los gemelos, que se activa al caminar. Un calzado inadecuado puede:
- Limitar el movimiento natural del tobillo y el pie
- Alterar la postura
- Reducir la eficacia del trabajo muscular que empuja la sangre hacia el corazón
Todo esto provoca que la sangre tienda a estancarse en las piernas, aumentando la presión en las venas y el riesgo de desarrollar várices.
Los médicos recuerdan que el zapato correcto es una ayuda importante, pero no obra milagros por sí solo. Para cuidar las piernas y prevenir várices, también es necesario hacer ejercicio y realizar un buen descanso.





