Cuando llega el frío intenso de julio, es muy común que busquemos soluciones caseras para darle un empuje extra a nuestras plantas. La mayoría recurre automáticamente a los restos de café o a las clásicas cáscaras de huevo para intentar enriquecer el sustrato (dos opciones que nunca fallan). Sin embargo, hay un recurso muchísimo más potente, económico y que probablemente estés tirando a la basura semana a semana.
Ni café ni cáscaras de huevo: lo que tenés que agregarle al sustrato de tus plantas en julio
Con este cuidado de jardinería, lograrás nutrir a tus plantas en julio y potenciar su crecimiento para la primavera

Esto tenés que ponerle al sustrato de tus plantas.
El secreto de jardinería para revitalizar las plantas en pleno julio: no es con café ni cascaras de huevo
Lejos de ser simple desperdicio, el césped recién cortado esconde un enorme potencial. Contiene exactamente los mismos nutrientes clave que vas a encontrar en restos de café, cascaras de huevo o cualquier fertilizante comercial costoso: nitrógeno, fósforo y potasio.
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Como estos restos están compuestos en un 80% a 90% por agua, tienen una capacidad de descomposición asombrosa. Al integrarse a la tierra, liberan todos los nutrientes de manera constante y natural, mejorando la calidad del suelo.
Además de reutilizar el césped cortado para nutrir las plantas, también podemos usarlo como una barrera excelente para retener la humedad del suelo y mejora notablemente su estructura.
Más allá de sus beneficios, hay que tener mucho cuidado con un detalle fundamental antes de esparcir el césped por el sustrato de la planta. Si hace poco trataste tu jardín con herbicidas químicos o si el pasto está con malezas, no podemos usarlo para beneficiar a los ejemplares del jardín.
La explicación radica en que los residuos de veneno pueden dañar a las plantas más sensibles y las semillas de las hierbas malas se van a propagar sin control por macetas, canteros y el resto del jardín.
Para sacarle el máximo provecho a este truco de jardinería sin fallar en el intento, debemos poner en práctica la regla del tercio al momento de pasar la máquina de cortar el césped. Básicamente, consiste en no cortar más de una tercera parte del largo total de la hoja en una sola pasada. Esta técnica te garantiza un jardín mucho más sano, fuerte y, sobre todo, recortes lo suficientemente finos como para que se descompongan y nutran el sustrato de las plantas.