Los cactus y las suculentas son plantas muy decorativas, resultando la opción perfecta para todos aquellos que no tienen mano con la jardinería o carecen de tiempo para cuidar el rincón verde como lo merece. Sin embargo, existen otras especies que también son aptas para principiantes y pueden transformar el jardín de forma única.
La Cyca revoluta conocido popularmente como palma de sagú o cica, es una planta primitiva originaria de Japón. Suele cultivarse en interiores, ya que le cuesta adaptarse al frío, aunque también se puede adaptar a patios exteriores.
Esta planta presenta un tronco robusto, cilíndrico, generalmente corto y sin ramificar, con un aspecto muy característico al quedar cubierto por las bases foliares. Tiene un crecimiento lentísimo, ya que los ejemplares grandes de más de 25 años sólo alcanzan metro y medio de altura. Aun así, no suelen alcanzar más de tres metros de altura.
Las hojas que coronan el tronco en forma de roseta son brillantes y de un verde muy oscuro, aunque pueden llegar a medir más de un metro de largo. La cica tiene flores, sólo que no son muy llamativas y tienen una estructura parecida a la de las coníferas.
Cuidados de la planta
Los expertos de Picture This revelan que los jardineros que cuiden esta planta tienen que estar atentos al riego y a las temperaturas extremas. Cuidar de la cica implica abordar su lenta tasa de crecimiento y su sensibilidad al exceso de riego.
El crecimiento óptimo requiere una mezcla de tierra con buen drenaje y evitar el suelo encharcado, ya que se pudren sus raíces con facilidad. Aunque puede soportar períodos de sequía, mantener una ligera humedad en el suelo sin saturación promueve la salud. Lo ideal es uno o dos riegos por semana para mantener su salud sin saturarla de agua.
La cica prospera en ambientes con sol parcial, donde recibe luz filtrada la mayor parte del día. Si bien se adapta al pleno sol, especialmente en climas más templados, la exposición prolongada puede provocar decoloración de las hojas y quemaduras.
En el caso de cultivar la planta en interiores hay que colocarla en un lugar con luz solar directa o muy brillante, preferentemente con orientación oeste o sur. Además, es importante utilizar una maceta con drenaje excelente, regando solo cuando el sustrato está completamente seco.





