La historia comienza en Bolivia, en 1958. Una familia de siete integrantes (padre, madre y cinco hijos) debe emigrar a la Argentina, con la esperanza de vivir mejor que en su país. Entre esos niños, venía Nelly, de 14 años.
Nelly, la mujer que hace 48 años vende flores en la Alameda

con 77 años, Nelly se toma 3 micros para llegar puntualmente a trabajar a su puesto de flores en la Alameda
Vino a trabajar, pero eso no la sorprendía: ya lo hacía desde los 8 años.
Lo que ella no imaginaba, en ese momento, es que su vida sería tan dura. Sin embargo hoy, 63 años después de ese viaje, Nelly se emociona al recordar todo lo que ha luchado sola y lo mucho que ha conseguido: ayudar a su familia, trabajando el puesto de flores que le legó su mamá –al que aún hoy, con 77 años y la salud un poco resentida, sigue yendo todos los días- y tener el sostén y el amor de sus dos hijos, a los que crió en soledad.
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Una vida dura
Nelly es muy tímida. Habla muy despacio, y casi constantemente emocionada. De su infancia, recuerda que fue muy dura.
Sin embargo, ella reconoce que su mamá fue es sostén de su vida, y les dio, según sus mismas palabras "una educación muy sana", la misma que luego ella les inculcó a sus hijos.
Es que la vida, no solo es dura. A veces también es repetitiva. y no hay ninguna garantía de que lo que antes nos dolió, no vaya a volver a suceder. La única certeza es la propia fuerza. y es la que Nelly tuvo para poder superar que ella también, al igual que su mamá, tendría que criar a sus hijos sola.
"Pero los eduqué lo mejor que pude, son personas de bien", contó y agregó que, ahora que son adultos, siempre han estado junto a ella.
En cuanto a la ausencia de un padre para ellos, Nelly reconoció "mis hijos saben lo que yo he hecho por ellos. Una vez le pregunté al más chico si quería saber algo de su padre, y me dijo que no, porque para él yo era su mamá y su papá".
El trabajo de las flores
En cuanto a su puesto de flores, Nelly contó que su mamá pudo instalarlo hace 48 años, por medio de la ayuda que le brindó Bernardo Razquin, el reconocido meteorólogo mendocino, quien falleció en 1988.
Desde ese momento, y hasta hace pocos años, Nelly se levantaba a las 4.45 de la mañana para abrir el puesto, comprar las flores, armar los ramos, y cuidar su negocio.
Ahora cuenta que no llega tan temprano y tampoco se va tan tarde, a más tardar a las 6 de la tarde está volviéndose a su casa. Pero tiene tiempo suficiente para dedicarle a sus flores.
De su madre, que aún vive y tiene 102 años, tiene los mejores recuerdos y el agradecimiento de haberle dejado seguir con el negocio.
Una mala pasada
Nelly contó que, a pesar de las muchas horas que trabajaba (desde las 5 de la mañana hasta pasadas las 12 de la noche) y del frío que tomaba en invierno y el imposible calor de los veranos eternos de Mendoza, siempre tuvo una salud de hierro.
Sin embargo, ahora la salud se le complicó un poco. Tuvo un problema en la vista que la dejó sin poder ver durante un tiempo, y en ese momento se enteró de que era diabética. Esto la ha tenido a mal traer durante el último año.
"Pero me operaron y ahora estoy mejor, aunque me tienen que volver a operar". Cuando esto ocurra, Nelly deberá dejar por un tiempo de tomarse los tres micros que se toma por día para llegar a la calle San Martín, de la Alameda, desde donde vive, en Maipú. Tendrá que guardar los tachos de las flores y cerrar el puesto hasta que pueda recuperarse y seguro, volver a su lugar.
Cuando cuenta cómo hace para llegar, con la dificultad en la vista y algunos problemas para movilizarse, dice entre lágrimas
Ella sabe que se ausentará por unos meses, pero quiere volver.