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Nada Que Decir, de Silvia Hidalgo: el retrato y reconstrucción de una mujer

Silvia Hidalgo ganó con esta novela el premio Tusquets. Cuenta la historia de una mujer separada que debe rehacerse y superar las presiones de su vida

Con su acento que la delata española, desde el living de su casa, Silvia Hidalgo está feliz. Su libro Nada Que Decir, que fue ganadora del premio Tusquets, la ha llevado, de alguna manera por varias partes del mundo.

Y no es para menos. Nada Que Decir cuenta la historia de una mujer que debe reconstruirse después del divorcio, de cómo intenta salir adelante en un mundo que parece estar en contra suyo. Hasta que lo logra, pero en el camino son varios los baches que debe soportar: desde el machismo de varios sectores, hasta la propia desconfianza de sus seres más cercanos.

"Una mujer aguarda en el interior de un coche a que su exmarido recoja a la hija de ambos, que llora en el asiento de atrás. Mientras cae la lluvia y las figuras se desdibujan iluminadas por los intermitentes, ella está pendiente de su móvil y de una cita con un desconocido. Como un animal desorientado y furioso, se deja llevar por su deseo crudo, sin tapujos, en el que la maternidad, la familia, el trabajo ocupan un lugar secundario. Quiere huir de los espejismos de una falsa felicidad, pero se sitúa ante el abismo de una relación enfermiza, desquiciada, con un directivo de la empresa de su exmarido, un «hombre tumor»", así comienza Nada que Decir.

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No se trata de una novela corriente. Presenta varias escenas capaz de turbar a muchos, pero también una escritura muy diferente, casi sin voces de otros personajes. Sola la escritora, la protagonista y el lector y eso es perfecto, ya que se llega a contruir un intenso relato lleno de contradicciones, pero también de realidad de lo que puede llegar a pasar una persona tras una separación y de las presiones que tiene una mujer, muchas veces por el solo hecho de serlo.

Nada Que Decir, un libro para tener en cuenta

En declaraciones con Diario UNO, la escritora y autora de Nada Que Decir, Silvia Hidalgo, se refirió a la novela y explicó que incluso el título ha sido pensado para mostrar las nuevas formas de comunicase que existen actualmente, "como el lenguaje perde peso y ella (la protagonista) en un momento dado ya no requiere cariño", explicó Hidalgo.

Pero su vida amorosa no es con lo único que debe lidiar la protagonista y, en ese sentido, Hidalgo la hace enfrentarse a varias partes de su vida. A un mundo laboral en el mundo técnico donde todo está "muy masculinizado" en una empresa que está varias décadas atrasada. "Quiere ser agradable, no quiere causar ruido y ser tratada como uno más", explica la autora y agrega que su vida con la madre también es complicada.

"Ella ha recibido una educación en donde el valor de la mujer depende del hombre que consigue. Es un juicio que hace como estructura social y en el que, al separarse y ser madre, su valor se devalúa", señala la autora sobre la protagonista de Nada Que Decir.

Incluso la autora va más allá y también deja claro como los errores son vistas de diferentes manera. Por eso mismo quiso construir un personaje femenino más cercano a la realidad, ya que en la literatura la mujer "resulta muy perfecta"

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Nada Que Decir resultó ser la tercera novela de Hidalgo y la hizo como reto personal para poder presentarse al Premio Tusquets. Ella misma admite que su satisfacción fue haber podido cumplir con los tiempos, pero ganar fue "un orgullo enorme".

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