Ataque de animales

Misterio y preocupación por la muerte de animales en Uspallata

El Valle de Uspallata es una zona extensa, que incluye variados paisajes, y se encuentra entre la cordillera frontal y la precordillera, siendo un valle longitudinal. En la villa, la zona urbana en su periferia, se halla en estado de alarma debido a la aparición de un depredador o más- que ha matado y comido, tanto a animales domésticos, como al ganado menor que se cría en el lugar.

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El periodista local Miguel Pelaytay pudo obtener datos de los damnificados por los ataques a sus animales, además de material periodístico, y en un informe a Canal Siete manifestó que "la gente está preocupada y sorprendida por el tipo de rastros que ha dejado el atacante, ya que sólo han comido unas partes de los animales muertos, y que los baqueanos no han encontrado huellas del agresor".

Personal del Departamento de Fauna de la Dirección de Recursos Renovables de la Provincia, más voluntarios de la organización civil conservacionista Fundación Cullunche y algunos vecinos, están abocados a la captura del, o los animales atacantes para identificarlos, ver su estado sanitario y reubicarlos en su hábitat natural, más hacia la montaña, lejos de los centros poblados. Para ello, la semana pasada se instaló un jaulón-trampa, con cebo para atraer al animal depredador.

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Está a cargo del operativo el jefe de Fauna, Adrián Gorrindo, y lo acompaña el inspector Villegas, más los voluntarios de Cullunche.

La teoría más apoyada es que se trata de pumas, ya que desde el verano pasado se han visto algunos, e incluso hay testigos de los ataques a mascotas. La otra, es que se puede tratar de perros cimarrones, de los muchos que suelen abandonarse en aquellos parajes, y que se reúnen en jaurías, para sobrevivir juntos.

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Según los viejos moradores de la villa cordillerana, esto solía ser algo común muchos años atrás, sobre todo en la época invernal, que era cuando las intensas nevadas en las altas cumbres obligaban a los animales autóctonos a bajar al llano buscando mejores condiciones de temperatura y recursos. Lo que ha alarmado a los uspallatinos es que analizando los ataques a corrales, no han encontrado cercas ni alambrados rotos, y además el tipo de daños observados en las víctimas, algunas que han sobrevivido, con solo algunas partes laceradas por los mordiscos del atacante.

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Los testimonios

También llamó la atención que los lugareños no encontraron huellas para seguir al atacante, y lo más extraño: los ataques se produjeron a la madrugada y los perros no ladraron nunca, según comentó Andrés Vega, uno de los uspallatinos perjudicado con los ataques, y que vive en la zona norte y a unos 5km de la villa, cerca de la ruta provincial 52 (ex ruta nacional 7).

Andrés Vega comentó que "hasta hora no hemos encontrado rastro pero nos han roto los corrales, sólo encontramos los animales muertos en la propiedad de mi vecino: cinco ovejas y 2 chivas, en Estación del Cielo. La semana pasada me tocó pasarlo con mis animales. Me mataron 56 gallinas, 19 pavos, y 14 gansos. Se metieron, siendo que mi corral estaba todo cerrado con tela de 1,50 metros de altura", dijo el morador de la zona serrana de Uspallata.

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Hay otro testimonio importante que habla de la presencia de pumas en la zona. Adriana Schmutz, montañista y encargada de la estancia Yalguaraz, a unos 35km al norte de la mencionada villa tuvo el 14 de abril pasado un encuentro cercano, y que significó además, una especie de "experiencia religiosa" para la deportista y conservacionista, que estaba tratando de sorprender a pescadores furtivos en un arroyo cercano y por ello trepó a un cerro, para observar desde la altura.

"No espere tener nunca semejante experiencia, en un momento siento que debo mirar hacia atrás, y allí estaban, una pareja de pumas. En una millonésima de segundo, sorpresa, temor. Luego hacer lo que aprendí: no dar la espalda, gritar fuerte, ponerte mochila en tu cabeza, no correr y rezar", detalló Adriana, sobre sus acciones al verse cara a cara, "a la distancia de los bastones" de los felinos y pudo salir indemne del encuentro.

"Durante 40 minutos baje el cerro, nunca le di la espalda. Sí me caí varias veces, porque ellos seguían observándome. El macho desde la altura, la hembra me rodeó. Es allí donde realmente me sentí absolutamente vulnerable y comprendí que fino invisible es el hilo que hay entre la vida y la muerte", describió el momento Schmutz, para agregar: "Es más cuando, los vi al alcance de mí mano, creí que era mí partida, pero no sentí miedo. Fue una experiencia que le agradezco al universo haberla vivido", concluyó la experimentada mujer de montaña, quien especuló que la actitud de la hembra puma se haya debido a la cercanía de sus cachorros, y que actuó en forma protectiva.

Palabra especializada

Consultando a la especialista en vida silvestre y presidente de la Fundación Cullunche, Jennifer Ibarra sobre los ataques y los posibles responsables de los mismos, la veterinaria dijo: "Me han consultado sobre el tema, y estamos trabajando con la Dirección de Recursos Naturales, y hay muchas lecturas para hacer. Es posible que sea puma, como es posible que sean perros cimarrones. No se puede juzgar ahora hasta que no vaya y vea", dijo la especialista, para agregar: "Que no haya huellas cerca del lugar del ataque, no quiere decir que no hayan sido algunos de estos animales nombrados. Puede ser que no haya habido suficiente tierra blanda para que se marque la huella del puma o perro".

Respecto al tipo de ataque, donde sólo se ha comido parte del ganado atacado, Jennifer explicó: "El puma tiende a comer partes de los animales que ataca. Generalmente son las partes que tienen más sangre, órganos blandos y eso. Lo que no ha podido hacer es llevarse el resto de la presa, ya que vi que era un corral de chapa, y bastante alto, y entonces no puede cargarlo para pasar por ese obstáculo".

Lo que sí llamó la atención de Ibarra y la sorprendió, es que los perros no hayan ladrado estando cerca del lugar del ataque.

La conservacionista explicó que esta presencia, con antecedentes cercanos (verano pasado), se debe a que en el medio ambiente de los pumas, el hombre no ha dejado alimento alguno para ellos, ni guanacos, ni liebres, roedores, ni nada, y que siempre la urbanización va avanzando sobre el hábitat natural de la vida silvestre con sus viviendas, ganados y otras cosas.

"Se ha instalado la trampa, con la ayuda de mucha gente que no quiere que vayan a lastimar al animal, y una vez que sea atrapado, hay que anestesiarlo con un dardo y estudiar su estado de salud, antes de liberarlo y sacarlo vivo", explicó la mujer que lidera la Fundación Cullunche.

Finalmente, Ibarra hizo un aporte crítico. "Hace un tiempo se hizo una modificación a la Ley de Fauna y de Ganadería, y que si bien la ley nacional contempla resarcimiento económico al ganadero afectado por ataques de pumas, en la ley provincial se sacó ese artículo, y Ganadería hizo una en la que solamente contempla resarcimiento si son animales reproductores y pariendo, y en determinada época del año, y eso está pésimo, porque el Estado, así no está colaborando en la conservación de la fauna silvestre; todo lo contrario", concluyó.

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