En Nueva York miles de edificios son famosos por su construcción, vistas y diseños. Sin embargo, no suele ser la ciudad de la perfección, ya que por décadas miles de personas entraron y salieron de un edificio con un error arquitectónico fatal.
Se trata de uno de los rascacielos más grandes de la ciudad de Nueva York protagonista de una curiosa historia del urbanismo de las grandes urbes: el Citigroup Center.
El fallo de arquitectura más famoso del mundo: el edificio que no resistía
El rascacielos ubicado en 601 Lexington Avenue, es un edificio de 59 pisos y 279 metros inaugurado en 1977 en Manhattan y diseñado por el arquitecto Hugh Stubbins y el ingeniero estructural William LeMessurier.
Pese a ser dos personas prestigiosas quienes diseñaron el edificio, hubo un problema de origen. Para construirlo había que hacerlo sin destruir una iglesia histórica ubicada en la esquina del futuro rascacielos. Para ello se colocaron los pilares de soporte en el centro de las caras del edificio en lugar de hacerlo en las esquinas, de esta forma la torre quedó "flotando" sobre enormes columnas.
Aunque para darle estabilidad, los creadores diseñaron una estructura interna de soportes en forma de "V", dos errores fueron garrafales. Primero, el uso de tornillos en vez de soldadura ponía en riesgo el equilibrio estructural y segundo que los vientos diagonales no fueron calculados y aumentaban la carga en las uniones triangulares hasta un 160%.
En el primer caso, para ahorrar los costes y no consumir demasiado tiempo, la constructora encargada de construir el edificio acató las órdenes del ingeniero que aprobó unir las piezas metálicas con los conocidos tornillos "pernos" en vez de realizar una soldadura estructural.
Por otro lado, solo calculó el viento que chocaba de frente con el edificio sin considerar los vientos diagonales o en las esquinas. Aquí es donde LeMessurier descubrió que un viento diagonal fuerte que estadísticamente ocurre cada 16 años en Nueva York, podía soltar los tornillos y hacer colapsar el rascacielos por completo, provocando un efecto dominó que destruiría varios bloques de Manhattan.
Posteriormente, luego de análisis y cálculos, empezaron los labores de reparación ante una posible catástrofe de consecuencias impredecibles. Mientras, la vida seguía funcionando “normal” en el interior del edificio sin generar pánico, se reforzaban las 200 juntas atornilladas soldando placas de acero de 5,1 cm de espesor para cubrir los pernos.
El plan de refuerzo finalizó a finales de 1978, después de que el caso se destapó en 1995 con un artículo que sacaba a la luz el histórico fallo con el que se levantó el rascacielos.
En pocas palabras
- Riesgo estructural: Miles de personas subieron a un rascacielos sin saber de tornillos defectuosos.
- Falla inminente: Se descubrió que los sujetadores del edificio no cumplían con la resistencia necesaria.
- Situación crítica: La seguridad de los ocupantes estuvo comprometida por la falla oculta.





