La falta de lectura de textos completos de los futuros docentes es una problemática a la que Mendoza le encontró una solución. Así lo dijo Infobae en una nota en la que detalló que en la actualidad priman los apuntes, los capítulos salteados o incluso fragmentos de esos capítulos.
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La falencia, que se observa en todo el país, fue cambiada por Mendoza, que resolvió hacer obligatoria la lectura de libros completos en los institutos de formación docente.
Según la publicación, en el 2007 se aprobó la implementación de nuevos diseños curriculares en los profesorados. Es decir que la currícula pasó a depender de cada provincia y ya no de las instituciones.
Durante el kirchnerismo, el Instituto Nacional de Formación Docente (Infod) realizó estudios para medir su aplicación, que luego se extendieron en la gestión de Cambiemos. Esos estudios demostraron los pocos textos completos que lee un futuro docente en los profesorados.
"La lectura fragmentaria es propia del nivel superior y nosotros vemos que los institutos de formación docente no están exentos. Para cualquiera de nosotros, leer un fragmento no es lo mismo que leer un libro completo", señaló Cecilia Veleda, directora ejecutiva del Infod.
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Mendoza es pionera en el país en ese aspecto, ya que con la resolución 121-CGES-19 hizo obligatoria la lectura secuencial de al menos un texto por materia.
"De ese modo, una vez que se reciban como docentes, habrán leído un mínimo de entre 35 y 40 libros", dijo Emma Cunietti, coordinadora general de Educación Superior de Mendoza.




