Final feliz

La historia de Nina: el reencuentro de una perra con su familia después de 3 años

Nina estaba perdida pero nunca olvidó sus orígenes. El destino o la casualidad encontraron a la perrita con una ONG y se concretó el reencuentro más emotivo e inusual de todos

Sus dueños pensaban que se había perdido para siempre. Sin embargo, ella seguía con esperanzas. El amor perruno a veces es inexplicable y este es el caso que mejor lo demuestra. Perdida, en buen estado físico y segura de sus convicciones: así apareció Nina, la perrita callejera luego de tres años en la puerta de la casa de una voluntaria de Sus Patas en Nuestras Manos, la ONG de San Martín que recupera animales callejeros.

Nadie sabe bien qué fue de su historia durante los tres años que estuvo desaparecida. Tiziano y Lorena, los dueños de Nina, sufrieron la pérdida de su mascota preferida a finales de 2017 de un día para el otro y no supieron más de ella.

Enérgica, inquieta, liberal y muy callejera, así la describe su dueña. Era tal su fama en el barrio que los vecinos actualizaban a Lorena constantemente acerca del paradero de su perra: "La Nina anda por el centro", "Hoy la vimos en la plaza", y hasta algunas veces la cargaban en la camioneta y la devolvían a su casa.

Nina era literalmente una "pata de perro". Salía en el día y volvía tarde a su casa, pero siempre volvía. Hasta que en una ocasión se demoró tres días en volver, y eso no era parte de su rutina normal.

Todos, en el centro de San Martín, estaban al tanto de la desaparición de Nina, pero nadie la veía por ninguna parte. Luego de un mes, las señales de ella seguían sin aparecer.

Nina 3.jpg

Pasaron dos meses y las esperanzas de a poco desaparecieron. Nina se perdió en el recuerdo de su familia que nunca creyó que la perrita había muerto porque "tenía mucha calle". Lorena, en el afán de no trasladar la tristeza a su hijo, eligió poner de novia a Nina en la imaginación del niño de tres años y así atenuar la fuerte pérdida haciéndolo creer que su perrita había dejado la casa voluntariamente y por amor.

Crónica del mejor final

Las chances eran mínimas y las esperanzas de un encuentro se esfumaron tristemente. Luego de varios meses, todos dieron por perdida a Nina.

Pero el amor animal muchas veces trasciende fronteras y la perrita nunca logró olvidar a su familia: "A diferencia de otros perros, lo llamativo de Nina era que no quería estar con nadie, estaba inquieta todo el tiempo y siempre quería escaparse", indican desde Sus patas en nuestras manos, la ONG que la rescató. Resulta que hace dos meses, una de las voluntarias de la organización encontró a la perrita muy cerca de su casa: "Apareció vagando solita en la calle, en buen estado físico, castrada y con un collar de cuero con tachitas".

Todas estas señales evidenciaban que Nina estaba perdida.

Respecto a esto, desde Sus patas en nuestras manos piden a los dueños que "por favor identifiquen a los animales, sobre todo en la época de fiestas que es cuando más se pierden. Ponerle una chapita con teléfono identificatorio es lo más útil".

La ONG que se encarga de rescatar perros y gatos vulnerables, darles tránsito y luego ubicarlos en un nuevo hogar, esperó a que la familia apareciera preguntando por ella pero eso nunca sucedió. Fue allí cuando comenzó el proceso de localización de la familia, impulsado por una gran campaña de difusión a través de las redes sociales.

Luego de un mes y medio, los dueños no aparecían y la insistencia de los voluntarios en localizar a la familia se iba deteriorando. Era la tercera vez que la cara de Nina aparecía en todas las redes sociales de Sus Patas En Nuestras Manos.

Azar para algunos, destino para otros, lo cierto es que un día, fruto del incasable anhelo de la ONG por darle un paradero a Nina, la publicación llegó a los ojos de Malena quien confirmó casi con 100% de certeza que esa perrita era la mascota que la tía de su novio había perdido años atrás. La muchacha y su novio, que también realizan tareas de rescate y cuidado animal de manera voluntaria, acudieron al establecimiento de Sus patas en nuestras manos donde confirmaron lo que sospechaban: era la misma perrita que Lorena y Tiziano habían perdido hacía más de tres años.

Nina 4.jpg
La alegría de Tiziano y Nina en el reencuentro luego de tres años.

La alegría de Tiziano y Nina en el reencuentro luego de tres años.

El reencuentro más esperado

Rescatada y aún inquieta por reencontrarse con sus verdaderos dueños, la perra fue trasladada al hogar de sus orígenes. "La llevamos a escondidas a su casa para darles la sorpresa. Al principio Nina no conoció el lugar pero luego de unos minutos se puso súper feliz y empezó a saludar a todos", cuenta la joven que reconoció a la perrita.

Nina llegó y lo primero que olió fue la pieza de Tiziano, el niño que hoy tiene seis años. El pequeño no estaba en su casa cuando llegó la mascota. Cuando entró, se encontró con la mejor sorpresa: la perrita de su vida, que se había ido "enamorada", había vuelto. El reencuentro no hizo más que causar emoción y llenar de energía la casa nuevamente.

Con siete años, hoy Nina está más viejita, ya no salta la medianera ni se aleja mucho de su casa. Sin embargo, su presencia y personalidad no han cambiado en absoluto. Pero, ahora sí, de su cuello cuelga un collar con una placa que contiene el número de teléfono de sus dueños.

Embed

El poder de la difusión

"Sus patas en nuestras manos" es una fundación que rescata perros en el departamento de San Martín de Mendoza. Además de recorrer el departamento de manera voluntaria rescatando perros y gatos vulnerables, también trabajan en conjunto con la DGE dictando charlas de educación responsable en los colegios de la zona.

Desde la organización remarcan el mensaje que dejó el caso de Nina: "Acá vemos perfectamente reflejada la importancia de no dejar de buscar a las mascotas que se pierden y también lo importante que es retener a un animal cuando se lo encuentra perdido".