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De aventura por Europa

Dos mendocinos viajaron nueve meses y más de 30 mil kilómetros en un Citroën 3CV

Editado por Gonzalo Conti

"Tuvimos la suerte del principiante desde que empezamos hasta que terminamos", con esa simple frase, Pablo (32) y Gabriela (33) resumen un poco el increíble viaje que realizaron durante 2018 por Europa, donde recorrieron 11 países y más de 70 ciudades a bordo de un Citroën 3CV.

La aventura, o la Citroaventura como ellos la denominaron, comenzó el 18 de abril, un mes después de haber enviado en barco el auto, llamado Il Morta, hacia Europa. Ese día llegaron a Barcelona y hasta el 30 de diciembre estuvieron en el viejo continente.

Aunque salieron con varios objetivos, de los cuales muchos pudieron cumplir, el viaje mismo les fue marcando el camino y hasta donde podrían o no llegar. Sin embargo, la meta principal que era llegar a Ucrania, específicamente para ver jugar al Shakhtar Donestk, equipo del cual Pablo es hincha, y pudieron lograrlo.

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Pero, recapitulando, el viaje comenzó por España y puntualmente en Barcelona. Desde ese punto de partida recorrieron diez países más: Portugal, Francia, Italia, Eslovenia, Bulgaria, Turquía, Croacia, Serbia, Rumania, y Ucrania.

En todo ese recorrido, pasaron por al menos 30 ciudades y más de 40 pueblos, en un viaje que se extendió por nueve meses, un poco más de lo que estaba previsto. 

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Pero, sin dudas, uno de los detalles más importantes del viaje es que llegaron a Europa con poco más de €1.400, es decir unos $30 mil. Para colmo, en apenas unos días se dio la primera devaluación en Argentina y perdieron parte de ese dinero. 

Sin embargo, gracias a la hospitalidad de personas que ya conocían pero también de muchas que fueron conociendo durante el viaje, los mendocinos se las rebuscaron para poder seguir recorriendo Europa a bordo del Citroën naranja y blanco.

Aunque en la primera parte del viaje fue donde más contacto tuvieron con grupos de fanáticos de Citroen, que hay y muchos en España, Francia, Italia y Portugal, donde mejor se sintieron fue en Europa del Este, sobre todo en Turquía y Ucrania.

Mientras más al este nos íbamos nos sentíamos más cómodos, eran más parecidos a nosotros. En Europa occidental nos hospedaron, pero fue siempre todo más formal, más organizado. Para nuestra forma Latina de ser, en el este te sentís más cómodo". Mientras más al este nos íbamos nos sentíamos más cómodos, eran más parecidos a nosotros. En Europa occidental nos hospedaron, pero fue siempre todo más formal, más organizado. Para nuestra forma Latina de ser, en el este te sentís más cómodo".

Pablo Profetto

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Famosos en Ucrania

Uno de los objetivos era llegar a Ucrania y puntualmente conocer a los jugadores del Shakhtar Donestk, algo que lograrían gracias a Gustavo Blanco Leschuk, un futoblista mendocino que jugaba hasta mediados de año en el equipo ucraniano.

"En Ucrania fue una revolución. La gente sin saberlo nos esperaba. Los sorprendió el auto. Salían los niños de las casas a saludarnos. Se querían comunicar y como no podían, nos abrazaban. La policía nos pasaba con sirenas, nos encerraba y era para sacarse fotos". "En Ucrania fue una revolución. La gente sin saberlo nos esperaba. Los sorprendió el auto. Salían los niños de las casas a saludarnos. Se querían comunicar y como no podían, nos abrazaban. La policía nos pasaba con sirenas, nos encerraba y era para sacarse fotos".

Pablo Profetto

Al llegar, no solo lograron conocer al plantel, sino que también se hicieron famosos por la aventura que habían emprendido, y les hicieron entrevistas en televisión, radio y para los diarios locales.

"Una de las entrevistadoras, Irina, se re copó con nuestra historia, entonces nos dijo que no podíamos irnos sin conocer a los jugadores. Antes de irnos nos dijo que gracias a nosotros se había vuelto a apasionar por contar historias", dijo Gabriela.

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Turquía y el shock hospitalario

Al volver desde Ucrania, decidieron regresar a Turquía. En ese momento, los jóvenes tenían apenas U$S20 para continuar el viaje.

"En Turquía entramos con US$20 y estuvimos tres meses, sin pisar un supermercado. Fue un shock hospitalario. Lo que es esa gente con el turista no se puede imaginar. En la calle todo el mundo te saluda, te regala cosas, te hace pasar para que comas. El Citroen hacía fácil el trabajo, rompía el esquema", agregó Pablo.

En ese tiempo, una de las personas que los hospedó les recomendó que hicieran un cartel pidiendo ayuda para cargar combustible. Solamente con eso, juntaron más de 1.000 liras turcas (casi US$200) en 15 días.

El compromiso en Capadocia

A fines de noviembre, los jóvenes viajaron a Capadocia, ciudad famosa por la suelta de globos aerostáticos.

"Estuvimos 15 días en Capadócia, donde no nos podíamos pagar hospedaje y hacía frío para acampar, así que hablamos en un hostel para limpiar en las mañanas y alojarnos sin pagar", contó Pablo.

Allí, además, alquilaron el Citroen para parejas de chinos que se casaban y querían sacarse fotos con el auto y los globos aerostáticos.

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"Va mucha gente a casarse ahí porque es un lugar famoso por los globos aerostáticos. Todas las mañanas suben 100 globos aerostáticos. En Capadócia nos comprometimos y nos sacamos la foto de proposición, fue una buena sorpresa para la familia", agregó Gabriela.

La vuelta a casa, con nuevos proyectos

El 31 de diciembre Pablo y Gabriela volvieron a Mendoza. "Lo primero que te pasa cuando llegás a un país es que no sabés cómo manejarte con la plata ni con el transporte. Llegamos acá y nos pasó lo mismo con el Mendotran y la devaluación", dijo, un poco en chiste un poco en serio, Pablo.

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La idea para este 2019 es encarar nuevos proyectos, aunque dos de ellos ya están en marcha. Por un lado, Pablo está escribiendo Citroaventuras, donde se contará toda la historia del viaje y, junto a Gabriela, están grabando las canciones que compusieron durante el recorrido.

"Nos propusimos tomarnos a Mendoza no como una vuelta sino como una nueva experiencia. Queremos volver a conocer a los amigos, a la familia", expresaron.

Todo el recorrido por Europa

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Dentro de los objetivos que no pudieron cumplir estuvo la llegada a China, atravesando parte del territorio Ruso. "Cuando estábamos en Ucrania nos dimos cuenta que era imposible conseguir los papeles para entrar a China con un auto extranjero, era carísimo, unos U$S6 mil al mes, más la matrícula y la licencia de conducir China", explicó Pablo.

De todas formas, y tal como indica el mapa, tanto China, como París o Nepal, son objetivos para un futuro viaje de la pareja aventurera.

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