Historias de vida

Médicos de montaña revelaron cómo es recibir el Año Nuevo en el Aconcagua

El equipo de Extreme Medicine cuenta cómo pasan Año Nuevo en el hospital más alto del mundo. Atienden a miles de personas en el Parque Aconcagua

Un grupo de médicos mendocinos pasará Año Nuevo en plena Cordillera de los Andes, cumpliendo sus funciones en las guardias de 24 horas que hacen en los diferentes campamentos de ascenso al Aconcagua. Se trata del equipo de Extreme Medicine que integran unos 35 especialistas en medicina de montaña.

Esta noche del 31 de diciembre será especial para ellos, amantes de la alta montaña que brindan sus servicios médicos para prevenir y salvar vidas de quienes intentan hacer cumbre en el Aconcagua.

Algunos de estos médicos recibirán el Año Nuevo a casi unos 6.000 metros de altura sobre el nivel del mar, y gracias a los avances tecnológicos podrán brindar a la distancia con sus colegas en los campamentos más abajo del Coloso de América así como con sus seres queridos que desde el llano extrañarán la ausencia.

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Los médicos del Aconcagua atienden en diferentes campamentos, incluso algunos a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar.

Los médicos del Aconcagua atienden en diferentes campamentos, incluso algunos a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar.

"Pasar las fiestas en Aconcagua es estar lejos de la familia, de los amigos, es un poco melancólico en ese sentido pero también es muy lindo porque recibimos el Año Nuevo bajo un cielo increíble, en una paz increíble", describe Bernabé Abramor, socio junto a Roxana Pronce de Extreme Medicine, la empresa que brinda los servicios sanitarios en el cerro más alto de Latinoamérica.

"Yo en particular lo vivo como un momento de agradecimiento porque la vida me puso en este lugar por algo, y es algo que amo profundamente", profundiza quien hace una década celebra las fiestas trabajando en el Aconcagua. Y siente que para él el Año Nuevo "llega antes que en cualquier lugar", en la inmensidad de picos nevados que parecen abrazarlo para renovarle las energías de lo que está por venir.

Cómo es pasar Año Nuevo en el Aconcagua

Bernabé es médico especialista en terapia intensiva, tiene 37 años y confiesa que "hoy es menos duro" estar lejos de sus seres queridos para el Año Nuevo "porque la montaña está cambiando y tenemos internet en casi todos los campamentos".

Define la noche del 31 como "un momento emocionante, ni te cuento si hay luna llena que se posa en la pared sur del Aconcagua".

"Hace casi 10 años que paso las fiestas arriba, este año sorprendí a mi familia pasando Navidad con ellos, pero los chicos de la guardia me están esperando arriba para recibir juntos el 2025", dice quien estará 45 días en las alturas, formando parte de esta tercera temporada con los médicos de su empresa Extreme Medicine.

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Junto a guardaparques y a la Patrulla de Rescate, los médicos asisten a andinistas que se lesionan en el ascenso al Aconcagua.

Junto a guardaparques y a la Patrulla de Rescate, los médicos asisten a andinistas que se lesionan en el ascenso al Aconcagua.

Otras temporadas ha llegado a estar 70, 80 o hasta incluso 90 días arriba. "Disfruto mucho, es una adrenalina diferente, es otro mundo, me cuesta explicarlo, tenés que vivirlo y sentirlo; se vuelve a las raíces de la medicina donde los sentidos deben estar bien abiertos y contás con una complejidad básica para resolver problemas", explica acerca de la tarea que cumple y que se diferencia bastante a lo que puede vivir un médico en un hospital citadino.

Su colega y socia Roxana Pronce tiene 41 años y es deportóloga. Ambos están en pareja, Roxana con quien es coordinador del equipo de kinesiología y Bernabé con una guía de montaña que aunque no se desempeñe en el Aconcagua entiende a la perfección la modalidad de su trabajo. Así es que los médicos pueden congeniar sin mayores sobresaltos la vida laboral con la familiar.

Los médicos atienden todo tipo de patologías en el Aconcagua

Abramor asegura que, desde el punto de vista médico, "lo que armó Mendoza en el Aconcagua es único a nivel mundial; queremos más tecnología, estar a la vanguardia, y eso se logra en equipo, con gestión privada y gubernamental, algo que Mendoza ha logrado aceitar muy bien".

Aconcagua es una de las montañas más importantes del mundo en el circuito de ascensos, después del Everest. Y el médico sostiene que "la gente viene acá porque sabe el sistema de seguridad con el que contará, con patrulla de rescate, cuerpo de guardaparques, servicios sanitarios, eso en otras montañas del mundo no existe".

En cuanto a la baja del turismo internacional que se espera en el país y en Mendoza en particular, paradójicamente afirma Abramor que "lo que experimenta Aconcagua año tras año es un incremento de visitantes".

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Bernabé Abramor lleva 10 años pasando Año Nuevo en el Aconcagua, debido a su trabajo médico allí.

Bernabé Abramor lleva 10 años pasando Año Nuevo en el Aconcagua, debido a su trabajo médico allí.

Y su aseveración la traslada en números: "Esta temporada inició muy demandante, en la primera quincena de diciembre tuvimos más de 300 asistencias y 18 evacuaciones; estimamos que va a ser una temporada muy concurrida".

Esto confirma que Aconcagua es un nicho donde el turista -sobre todo extranjero- viene porque "es la figurita difícil que cualquier montañista quiere alcanzar", resalta el especialista en medicina de montaña.

Qué implica ser médico en el Aconcagua

La montaña forjó la amistad entre Bernabé y Roxana, hace ya 10 años. Las horas de guardias médicas los unió en el proyecto de Extreme Medicine, una empresa de medicina de montaña que está cumpliendo su tercera temporada en el Aconcagua.

"Surgió en la necesidad de un cambio de paradigma en la medicina de montaña, sentíamos que como grupo estábamos estancados y creamos Extreme Medicine en el 2022 con el apoyo de todo el equipo médico que venía trabajando hace años en el Aconcagua", relata Abramor.

Si bien es una sociedad anónima, ambos aseguran que el emprendimiento funciona como una cooperativa, "la dinámica es muy fluida, con Roxana somos las cabezas pero todo se consulta y entre todos tomamos decisiones".

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Médicos de diferentes especialidades atienden a los montañistas del Aconcagua.

Médicos de diferentes especialidades atienden a los montañistas del Aconcagua.

Son 35 médicos los que trabajan en Aconcagua, de forma itinerante, y se dedican no sólo a la prevención y la asistencia en casos de urgencias y emergencias, sino también a la formación profesional. De varias universidades del mundo vienen a especializarse en medicina de montaña con ellos.

"Buscamos que el trabajo sea permanente durante todo el año y no sólo en temporada de verano, y que se profesionalice cada vez más esta especialización médica", expresa Bernabé Abramor, quien con su empresa ha expuesto en congresos internacionales de montañismo, como el 8° Congreso Mundial de Medicina de Montaña que se realizó a mitad de año en Utah, Estados Unidos.

Hacer cumbre para salvar vidas en el Aconcagua

En el Aconcagua este equipo está distribuido en domos en diferentes campamentos, desde Plaza de Mulas hasta Nido de Cóndores y Confluencia. Ofrecen servicios sanitarios en diferentes especialidades, como pediatría, medicina de familia, traumatología, ginecología, oftalmología, neumonología, o kinesiología y terapista. Todos los galenos tienen la doble especialidad de medicina de montaña.

En terreno hay dos coordinadores, Ana Saravia y Rodrigo Dupplesis, quienes son médicos clínicos especialistas en medicina de montaña. "Esto hace que siempre tengamos un coordinador médico en comunicación con todos los servicios que prestamos en alta montaña para tomar las decisiones más urgentes o más graves", detalla Abramor.

Habitualmente, dos médicos de altura están apostados en Confluencia, a 3.350 metros de altura sobre el nivel del mar, que es el primer campamento de aproximación por la Quebrada de Horcones; y después está el epicentro sanitario en Plaza de Mulas, que es como un domo-clínica, el más grande del Parque Aconcagua y es de mediana complejidad.

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El servicio médico en el Aconcagua llega hasta casi los 6.000 metros, convirtiéndose en el más alto del mundo.

El servicio médico en el Aconcagua llega hasta casi los 6.000 metros, convirtiéndose en el más alto del mundo.

"Ahí contamos con 3 médicos en temporada alta, y tenemos equipamiento para hacer electrocardiogramas, ecografías, ecocardiogramas, suministros de oxígeno, un lugar de internación y boxes de atención en patologías de montaña", comentó Bernabé sobre los servicios, la aparatología y la modalidad del trabajo médico que ofrecen en el Aconcagua.

Más cerca de la cumbre se encuentra el campamento Nido de Cóndores, donde instalaron el consultorio médico más alto del mundo, a unos 5.500 metros y que en esta temporada está estrenando su propio domo "con posibilidad de ivernación en el caso de ser necesario".

Por otro lado, en el lado de Punta de Vacas la empresa brinda servicios médicos en el campo base, Plaza Argentina, a 4.200 metros de altura sobre el nivel del mar, en dos domos con la atención de dos médicos.

En temporada atienden a unas 3.500 personas en el Aconcagua

Todos los puntos de atención sanitaria de Extreme Medicine cuentan con Wifi para una conectividad instantánea y efectiva en la resolución de problemas, en situaciones críticas de evaluación continua, así como el traslado de tubos de oxígeno o medicinas de un campamento a otro.

Nuestra principal tarea es la prevención y estar en las urgencias y emergencias para darle apoyo a la Patrulla de Rescate y al cuerpo de guardaparques del Aconcagua. Nuestra principal tarea es la prevención y estar en las urgencias y emergencias para darle apoyo a la Patrulla de Rescate y al cuerpo de guardaparques del Aconcagua.

Bernabé reveló que cuando se abre una ventana de tiempo para hacer cumbre, "el médico de Nido de Cóndores acompaña a todo el malón de andinistas que buscan la cima, sea hasta Cólera, que es el último campamento, o hasta la cumbre".

Tanto él como Roxana han hecho cumbre en varias oportunidades, algunas han resultado tranquilas o otras han tenido que colaborar con rescates que llevaron muchas horas de evacuación.

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Los domos del servicio médico están instalados en Plaza de Mulas, Confluencia y hasta en Nido de Cóndores, casi en la cima del Aconcagua.

Los domos del servicio médico están instalados en Plaza de Mulas, Confluencia y hasta en Nido de Cóndores, casi en la cima del Aconcagua.

En cuanto a la labor diaria, Extreme Medicine ofrece guardias las 24 horas y realiza los chequeos de rutina a todo montañista que ingresa a un campamento base. Se trata de controles habituales de medicina de altura que son de prevención para esa persona que intenta subir el Aconcagua.

En temporada, unas 3.500 personas ingresan al Parque Aconcagua y son atendidas por este grupo médico especialista. Realizan más de 7.500 consultas de pacientes en alta montaña por temporada.

"Es un número altísimo que no existe en otra parte del mundo, lo cual nos pone en un lugar preferencial a la hora de hablar de medicina de montaña", remarca Bernabé Abramor.

Médicos preparados para el ascenso en Año Nuevo

La temporada pasada -según enumeró el médico de montaña- "tuvimos unos 130 evacuaciones en helicóptero". Esto significa rescatar a andinistas con patologías graves, pacientes con algún edema pulmonar o cerebral o mal agudo de montaña moderado o severo. "Por encima de los 2.500 metros cualquier persona puede hacer cualquier tipo de patología de montaña", advirtió el especialista.

Al contar con conectividad, los médicos hasta realizan videollamadas para atender a un paciente a 6.000 metros, por ejemplo.

-¿Qué tiene de especial un médico que se dedica a la salud de montaña?

-El médico que se quiere dedicar a esto tiene que cambiar su visión de la medicina. Primero porque la medicina en altura es totalmente diferente a la de la ciudad, mismas patologías se tratan totalmente diferentes. Entonces tenemos que cambiar el chip y abrir nuestro cerebro a que nada es lo mismo en altura; por ejemplo, si tenemos una saturación de 80% de oxígeno, en la ciudad puede ser grave y en altura puede ser normal. Y además, un médico de montaña se tiene que olvidar de todos los privilegios y las comodidades de un médico que trabaja en la ciudad. Si bien la medicina de montaña evoluciona y va teniendo mayores comodidades en los domos, en los campamentos, nunca será lo mismo.

No podés bañarte todos los días, pasás frío, dormís en carpas o domos, atendés en un consultorio donde a primera hora y hasta que salga el sol está congelado. No podés bañarte todos los días, pasás frío, dormís en carpas o domos, atendés en un consultorio donde a primera hora y hasta que salga el sol está congelado.

El médico del Aconcagua completó que "tenés que tener un estado físico acorde al lugar, la mayoría de nosotros entrenamos, hacemos deportes afines a la montaña, escalamos, andamos en bici en la montaña, hacemos treeking".

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Los médicos de montaña entrenan físicamente para escalar el Aconcagua.

Los médicos de montaña entrenan físicamente para escalar el Aconcagua.

Así que está toda la parte médica que hay que aprender pero también la personalidad que se va forjando desde la primera experiencia en alta montaña. Según Abramor, "es una vuelta a la raíz de la medicina que es basarse en la clínica sin tanto elemento complementario".

El único lugar que tiene la especialidad de medicina de montaña es Mendoza, revela el médico, y aporta: "Es por currículum y tenés que acreditar horas de trabajo en altura, y Aconcagua es el lugar más serio para acreditarlas". Entonces su empresa también es "formadora de montaña, tenemos ese carácter formativo en médicos de montaña".

Inexpertos quieren hacer cumbre en el Aconcagua

Bernabé Abramor informa el interés cada vez más elevado de médicos por trabajar en ambientes agrestes como la montaña. "Estaría buenísimo que las empresas mineras empiecen a solicitar más especialistas en medicina de montaña y se interioricen más; aunque claramente nuestro amor platónico es el Aconcagua", opina.

En otros países -dice el médico- "no hay ni cerca la cantidad de médicos trabajando en la montaña, cumpliendo tantas horas en el terreno y viendo la cantidad de pacientes que vemos a diario en temporada alta".

Y repite: "No existe en otra montaña deportiva del mundo lo que tenemos en Aconcagua, en cuanto a capacidad humana y logística, para la medicina de montaña".

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Sobre el nivel de profesionalismo de los andinista, Bernabé observa que "hoy viene mucha gente inexperta que cree que va a escalar una montaña fácil, se incrementó este tipo de deporte después de la pandemia y cada vez la gente respeta menos la velocidad de ascenso y por ende el tiempo de aclimatación, esto lleva a que les pasen cosas graves".

El factor principal de evacuación que los médicos de Extreme Medicine atienden en el Aconcagua es el edema agudo de pulmón, "que está relacionado con la velocidad de ascenso porque falta cultura de montaña", concluye el médico especialista en salud en las alturas.

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