Después de haber transmitido en vivo desde la cumbre del Aconcagua por primera vez en la historia, parte del equipo de El Siete que llegó a la cima, emprendió el descenso para reunirse con los expedicionistas que los esperaban en Plaza de Mulas. El objetivo fue celebrar juntos la Noche Buena y la Navidad.
Así, el fotógrafo Pablo Betancourt, el médico Ignacio Rogé y el líder del grupo, Adrián Miranda De María, iniciaron el descenso desde los 6.962 metros después de la trasmisión del Noticiero, cerca de las 14 de este 24 de diciembre. En tanto, el camarógrafo Gerardo Tejeda y el guía Federico Guzmán los esperaron junto a todo el equipo con un asado.
Así, con la alegría de la tarea cumplida, todo el equipo volvió a reunirse cerca de las 21, para compartir la cena, con un "outfit" especial de gorros navideños.
Un asado para celebrar la Navidad en el Aconcagua
Mientras los tres miembros del equipo que hicieron cumbre y transmitieron en vivo desde la cima del Aconcagua, iniciaron el camino de retorno a Plaza de Mulas, sus compañeros Felicitas Oyhenart (conductora), Atilio Spinello (camarógrafo), y Gerardo Tejeda -quien cerca de las 16 de este martes ya se sentía muy bien- los esperaban para celebrar.
En la Noche Buena de los expedicionistas también hubo lugar para lo dulce: no faltaron las garrapiñadas y el pan dulce.
Un dato de color fue la felicidad que experimentaron los que se pudieron bañar, una acción tan cotidiana que en el Aconcagua es todo un acontecimiento, los integrantes que llegaron a Plaza de Mulas tuvieron sus 3 minutos de gloria para darse un baño reparador.
El equipo de El Siete se unió a la celebración con otros andinistas que se encontraban en Plaza de Mulas, porque en estas circunstancias predomina la solidaridad y el compañerismo de quienes quieren conquistar al Coloso de América.
El testimonio de Tejeda
Diario UNO pudo dialogar unos minutos con el camarógrafo Gerardo Tejeda, quien comenzó a sentir los estragos del mal de altura -básicamente, la poca oxigenación en el cerebro, que se siente como si se caminara sobre algodones, tal y como lo describió Tejeda- a los 6.250 metros.
"Para llegar a hacer cumbre había que salir a las 4 de la mañana y yo comencé a sentirme mal y a caminar muy lento. Aunque podría haber llegado, a mi ritmo iba a retrasar a todo el equipo que no podría transmitir en vivo en el horario fijado de las 13", manifestó Tejeda.
También agregó que por supuesto le dio tristeza no llegar, porque realmente se había preparado para este acontecimiento, pero también, cuando se trabaja para escalar el Aconcagua, uno de los aspectos a tener en cuenta es el espíritu de equipo y de compañerismo y esto fue lo que llevó al camarógrafo a regresar, respetando su propio ritmo, primero al campamento Cólera, que se encuentra a 6.030 metros y luego a Plaza de Mulas.
Además, explicó que habían pronosticado una nevada para las 17 e iba a ser más complicado descender. Así es que no se arrepintió de la decisión que tomó y agradeció a su guía que lo acompañó en el descenso.







