En los últimos años los denominados "matrimonios lavanda" han ido imponiéndose en la sociedad. Se trata de las parejas que contraen acuerdos en los que dos personas se casan sin un vínculo romántico prioritario, sino que lo que prima es la conveniencia práctica. Es decir, compartir beneficios legales, protección mutua o acceso a derechos.
"Matrimonios lavanda": la relación de pareja por conveniencia que gana popularidad entre la Generación Z
En las parejas comprendidas en la Generación Z se imponen los "matrimonios lavanda", una relación en la que el vínculo romántico no es prioritario y lo importante es la conveniencia práctica
La etiqueta de "matrimonios lavanda" fue ganando fuerza entre las parejas jóvenes que buscan soluciones frente a alquileres caros, trámites migratorios o la ausencia de una relación estable, y hoy se debate en redes y medios.
El fenómeno no es semejante teniendo en cuenta que hay casos motivados por necesidad económica, regularización migratoria o presión familiar. En muchos relatos actuales, la Generación Z prioriza acuerdos explícitos y límites claros antes del formalizar. Esa transparencia, que se distingue claramente a modelos tradicionales, facilita pactos funcionales y redefine qué se entiende por pareja en contextos urbanos y digitales.
La Generación Z abarca a los nacidos aproximadamente entre 1997 y 2012. Estas personas se caracterizan por ser los primeros nativos digitales, con una inmersión total en tecnología, internet y redes sociales. Generalmente, son valorados por su creatividad, pragmatismo, enfoque en la salud mental, conciencia ambiental y búsqueda de autenticidad en el trabajo y la vida.
El informe de la100.com., indica que desde el punto de vista legal, los "matrimonios lavanda" habilitan residencia, cobertura médica o beneficios impositivos, según la jurisdicción. Eso explica por qué algunas de estas parejas optan por esta vía cuando las normas migratorias o el mercado laboral son restrictivos. Los especialistas advierten que aunque esa situación suele ser funcional, el arreglo puede complicarse si no hay acuerdos escritos entre las partes sobre bienes y responsabilidades compartidas.
Más allá de lo estrictamente legal, estos vínculos abren preguntas sobre intimidad y afecto. En ese sentido hay quienes sostienen la amistad y un marco emocional, y otros separan por completo el matrimonio de su vida amorosa.
Esta alternativa habilita en algunos casos a un debate público que oscila entre verlas como prácticas liberadoras o como respuestas a la precariedad, mientras se analiza cómo impactan en la percepción social del matrimonio.
Entre los riesgos que pueden aparecer se mencionan la explotación, los conflictos patrimoniales y los cuestionamientos legales cuando el acuerdo en el "matrimonio lavanda" deja de ser solo práctico. Sin asesoramiento legal, una ruptura puede derivar en litigios largos y complicados al no lograrse un acuerdo. Por lo general los abogados recomiendan documentar cláusulas y dejar constancia escrita de acuerdos financieros y de convivencia para evitar malentendidos y proteger a ambas partes durante y después del litigio.
Para los jóvenes de la Generación Z, conviene evaluar distintas alternativas como pactos de convivencia antes de legalizar un vínculo. Entre los más aconsejables están hablar con familia, con amigos y profesionales, lo que puede ayudar a dimensionar las consecuencias. En algunos casos puede importar la reputación teniendo en cuenta que algunos consideran que estas uniones estigmatizan; otros en cambio creen que habilitan mayor autonomía.
En el mejor de los casos, la clave pasa por decidir estando informados, sin presiones externas.



