Un impactante caso de violencia familiar conmociona a la sociedad tras descubrirse que un matrimonio mató a sus dos hijos, ambos diagnosticados con autismo, y luego se quitó la vida. En cartas encontradas en la escena, los padres expresaron una profunda desesperación y miedo al futuro de sus hijos, alegando que “nadie cuidaría de ellos como nosotros”. El hecho ocurrió en en un suburbio de Perth, en Australia, y las autoridades ya confirmaron que se trata de un homicidio seguido de suicidio, en un caso que ha encendido el debate sobre la salud mental y los desafíos de acompañar a familias con niños con discapacidad.
Un matrimonio asesinó a sus hijos con autismo y luego se suicidó: las cartas que dejaron
El caso encendió el debate sobre la salud mental y los desafíos de acompañar a familias con niños con discapacidad
Cómo ocurrió la tragedia y hallazgo de las cartas
Según informó la Policía local, vecinos alertaron a las fuerzas de seguridad después de oír ruidos y ver movimiento inusual en la vivienda familiar. Al ingresar, los agentes encontraron a los cuatro integrantes de la familia sin vida. Los dos menores, de 8 y 10 años, tenían diagnósticos confirmados de trastorno del espectro autista (TEA). El esposo y la esposa yacían muertos en otra habitación, aparentemente tras haber consumado el doble homicidio y luego haberse suicidado con la misma arma.
En el lugar se hallaron varias cartas manuscritas, algunas dirigidas a familiares y otras a profesionales de la salud que habían acompañado a la familia en tratamientos terapéuticos. En esos escritos, los padres hablaban de una “carga emocional inmensa”, miedo a que sus hijos quedaran desatendidos en caso de que ellos faltaran, y un sentimiento distorsionado de que estaban “protegíendo” a los niños de un futuro incierto.
Expertos en psicología forense y prevención de violencia familiar ya anticiparon que las cartas serán clave para entender no solo las motivaciones detrás del acto, sino también los factores emocionales y sociales que llevaron a la pareja a tomar una decisión extrema y devastadora.
Reacciones de la comunidad y contexto de salud mental
La noticia provocó una fuerte conmoción en la comunidad y en organizaciones que trabajan con el trastorno del espectro autista (TEA) y la salud mental familiar. Voceros de asociaciones especializadas expresaron condolencias a los familiares y, al mismo tiempo, subrayaron la importancia de acceder a redes de apoyo psicosocial y servicios de acompañamiento, especialmente en familias con miembros con discapacidad que enfrentan altos niveles de estrés. Según informó TN, el caso reavivó el debate sobre la falta de contención estatal y comunitaria para padres y cuidadores que atraviesan situaciones de agotamiento emocional extremo.
El director de una organización de apoyo a familias con TEA señaló que “ninguna familia debería llegar a este punto de desesperación” y remarcó que existen recursos profesionales y comunitarios para acompañar a quienes atraviesan cuadros de sobrecarga emocional. Especialistas en salud mental también advierten que los episodios de violencia familiar extrema suelen estar vinculados a depresión no tratada, ansiedad severa y aislamiento, más que a la condición de los niños, lo que vuelve clave la detección temprana y el acompañamiento sostenido.
Qué dicen las cartas y cómo ayudan a la investigación
Aunque el contenido completo de las cartas aún no fue difundido por completo por las autoridades para preservar la privacidad de las familias, fuentes cercanas a la investigación señalaron que las notas contienen expresiones de miedo, desesperanza y una percepción distorsionada de que estaban “salvando” a sus hijos de un futuro que no controlaban.
Los peritos forenses y equipos de detectives están analizando caligrafía, lenguaje y posibles influencias emocionales o psicológicas en el articulado de las cartas, que podrían servir tanto para el cierre de la investigación como para aportar datos valiosos en estudios sobre prevención de violencia en contextos familiares complejos.
La Policía también investiga si hubo consultas previas con profesionales de la salud mental que no fueron formalizadas, y si existieron señales de alerta ignoradas en el entorno familiar y social. Este enfoque responde a un interés creciente por parte de las autoridades y organizaciones civiles de identificar pautas y prevenir futuros casos similares.




