Ser la primera en algo tiene sus méritos, pero ser cada vez mejor es una constante en la vida de esta mendocina destacada. Su nombre es Mariana Cuervo, tiene una vida intensa e híper dinámica, y es la primera en la región en el campo de la neurocirugía infantil, lo que no le impide destacarse en el deporte y luchar por la profesionalización femenina del pádel.

Mariana Cuervo tiene 34 años, y es la primera neurocirujana pediátrica de la región, recibida en la UNCuyo. Además integra una dupla que está entre las Top 10 del pádel femenino argentino.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en la Escuela San Francisco Javier, los universitarios en la UNCuyo, donde también jugó vóleibol, hándbol, y estudió canto y teatro, Además completó sus estudios de inglés en el Trinity College de Londres.

► TE PUEDE INTERESAR: Mendoza Premier Padel 2022: se definen dos plazas para el cuadro principal

mari-cuervo-cirugia.jpg
Mariana Cuervo es la primera en su especialidad formada integralmente en el ámbito de la UNCuyo.

Mariana Cuervo es la primera en su especialidad formada integralmente en el ámbito de la UNCuyo.

Mari, como la llaman sus amistades, cumple sus funciones médicas desde el en el hospital pediátrico Humberto Notti, y en sus horas libres -pocas- entrena en un gimnasio y juega pádel. Vive con Mariel, su pareja, y sobre este tema dice: "La verdad es que nos vemos recién en la noche, un ratito. Es una vida muy agitada, la mía. Mariel es más independiente y dispone de más tiempo. Me acompaña en el pádel, ya que también juega. Tenemos poco tiempo en casa, pero es de calidad".

Medicina: la pionera neurocirujana infantil

Consultada sobre la etiqueta que pesa sobre ella, de ser la primera en Mendoza en su especialidad, aclara: "En realidad de lo que se recibe una aquí es en neurocirugía pediátrica, porque la residencia que tiene el (Hospital) Notti es la única en Cuyo. Si no, hay que irse a Buenos Aires".

Luego sumó: "Hay una chica que creo que es de Villa Mercedes (San Luis), pero hizo la residencia en el Garrahan (Buenos Aires), y de hecho trabaja ahí y es muy conocida. Pero en lo que es Mendoza, San Juan, San Luis, y creo que La Rioja, no tienen neurocirugía pediátrica, y esos pacientes vienen en su mayoría derivados a Mendoza", para agregar: "Además acá no es una residencia que se abra todos los años como otras especialidades, sino cada un montón de años".

A la pregunta de porqué eligió un camino "difícil" o poco transitado para su carrera universitaria, detalló: "Siempre me tomo un tiempo para estudiar decisiones. Salí del secundario con 18 años, pero no ingresé de inmediato a la Facultad de Medicina, sino que hice un intercambio, que incluía trabajo, en Inglaterra. Había estudiado toda mi vida inglés, y quería probar otra cosa. Gracias a mis viejos que me pudieron pagar el viaje, aproveché y me fui".

Respecto a su viaje al Reino Unido relató: "Estuve ahí trabajando, haciendo un voluntariado, que tenía mucho que ver con la parte de salud, aunque no era la idea, pero terminé yendo por ese camino. Además me permitió perfeccionar mi aprendizaje de idioma, que ya lo tenía bueno, pero ya pude llegar a 'pensar en inglés', que es lo importante".

"Este fue una especie de 'año sabático', a medias, por el estudio y trabajo, y cuando volví me puse a trabajar en un consultorio de neurología, como técnica, otro año, y a la par estudiaba para entrar a la facultad", aportó.

Siempre fiel a su estilo, explicó que "esto fue porque nunca quise hacer un preuniversitario, no hice ni siquiera el pre de la facultad. No los hice porque eso de que te impongan horarios, no me gusta, y yo ya tenía pasión por los distintos deportes y no me iba que me invitaran a jugar un partido de fútbol y tuviera que decir que no porque tenía que ir al pre...". Luego sumó que "me puse a estudiar por mi cuenta, junté el material, fui de a poco organizándome, y todo el año me lo tomé, hasta que en el 2008 rendí para la facultad, dos años después de salir del secundario".

Luego reflexionó sobre aquella etapa: "Es una experiencia que te ayuda a procesar las cosas de manera distinta, ya tenés otra edad, y creo que es algo que recomiendo hoy por hoy".

"Al que me pregunta le digo que primero hay que pensar bien esto de estudiar medicina. Porque no es sencillo, más allá del estudio, lo que implica la profesión. A veces está muy romantizada, y no hay una clara visión de la realidad y lo que implica la medicina, por más hermosa que sea" "Al que me pregunta le digo que primero hay que pensar bien esto de estudiar medicina. Porque no es sencillo, más allá del estudio, lo que implica la profesión. A veces está muy romantizada, y no hay una clara visión de la realidad y lo que implica la medicina, por más hermosa que sea"

mari-cuervo-cirugia-02.jpg
Cuervo acepta los grandes desafíos, y se destaca en una rama de la medicina tan sensible y exigente como la neurocirugía pediátrica.

Cuervo acepta los grandes desafíos, y se destaca en una rama de la medicina tan sensible y exigente como la neurocirugía pediátrica.

Una difícil elección: trabajar con niños

Si la carrera de medicina es difícil, elegir la neurocirugía, y en particular pediátrica, más aún: "La especialidad en sí, es una especialidad hermosa, difícil, porque todo lo que sea trabajar con niños ya es un punto aparte. Aquí no hay un solo paciente, una atención individual, sino que es un conjunto, ya que el niño siempre viene acompañado por uno o los dos padres, cuando no de sus abuelos también".

Sobre las dificultades, detalló: "En nuestra especialidad, nunca viene un paciente sano, distinto a un pediatra, que pude hacer controles sobre niños sanos, u otra cosa. A nosotros vienen ya con una carga emocional grave. Por más sencilla que pueda parecer la patología, ya le estás hablando a alguien al que, mínimamente, le tenés que hacer algún mini trabajito en la cabeza o en la columna. Esto genera incertidumbre de cómo quedará el niño a futuro y sí podrá seguir desarrollándose con normalidad".

Y agregó: "Allí es muy importante trabajar con algo que te enseñan en los últimos años de la facultad, y es la relación médico- paciente. Antes era estudiar y estudiar, y aparecías en quinto año en el hospital, y hoy por hoy, desde primer año de la facultad ya existe la relación médico- paciente. Para mí es fundamental esta relación interpersonal con el paciente y su entorno".

Mariela Cuervo (7).jpeg
Concentración total. Desde chica Mari aprendió a elegir bien sus actividades, y enfocarse de lleno.

Concentración total. Desde chica Mari aprendió a elegir bien sus actividades, y enfocarse de lleno.

Deporte y pádel: la otra pasión

Mari fue consultada sobre si su manifiesta pasión por el deporte, la ayuda a despejar la presión de una actividad profesional tan delicada y demandante. Pero en la vida de esta profesional, el deporte no es una "descarga" ni un pasatiempo, sino una pasión que va paralela a la medicina. "Al deporte, en realidad, lo tengo muy inculcado desde chiquita. Mis padres, y en especial mi papá, son muy deportistas, y amantes de todos los deportes", inició el relato.

Luego continuó recordando que "de chiquita, ya a los tres años, me estaban enseñando a jugar al fútbol, y a los cinco ya me puso una raqueta en la mano, ya que papá es fanático del tenis. Por eso, mis cuatro hermanos y yo, hemos jugado al tenis desde chicos. Empezamos jugando en el club Obras Sanitarias, hasta agarramos alguna paleta (de padel), pero el tenis era más vistoso (risas). Luego pasamos a Regatas, y a eso de los 18 años, estuve en el Andino (Tenis Club)".

De joven supo asumir responsabilidades, y afrontarlas todas con igual intensidad. "Siempre fui muy responsable en la escuela, y terminaba todas mis tareas para estar lista para cuando me pasaran a buscar para ir al club y nunca perder un entrenamiento y estar toda la tarde tranquila. Lo mismo que nunca quise llevarme materias a rendir, para poder estar todo el verano haciendo deporte, y tres meses de vacaciones completas. Era súper sano, eran otras épocas", rememoró.

Ella ama jugar al fútbol, y lo hacía con sus hermanos y primos, y hasta algún amigo del club, pero "en aquel momento el fútbol no era algo habitual para las mujeres y difícil de practicar", se quejó.

"Para mí entrenar es un placer, no lo sufro. Al pádel lo empecé a jugar a los 17 años, dejé de lado el tenis, que tiene otra carga mental, y espero el horario para ir", sumó.

Mariela Cuervo (6).jpeg
Mariana Cuervo sabe separar las actividades, y en base a esfuerzo y organización, dar el 100% en cada campo, ya sea el profesional o el deportivo.

Mariana Cuervo sabe separar las actividades, y en base a esfuerzo y organización, dar el 100% en cada campo, ya sea el profesional o el deportivo.

De la raqueta a la paleta

Cuervo tiene muy en claro la relación esfuerzo- premio, y en ella basa su participación en las actividades lúdicas. "A jugar al pádel, así competitivo y profesionalmente, empecé hace más de un año. Para mí es una descarga de muchas cosas que uno vive en otro lado, aunque a veces es difícil el despegarse y hacer el corte. Pero voy a entrenar, la parte física al gimnasio, y el pádel luego, y es un mundo aparte. Es mí momento, y lo trato de desarrollar al máximo, no me gusta hacerlo a medias. Donde sea que vaya, quiero dar el 100%, aunque a veces salga 75, pero intento el 100 (risas)", destacó.

"Tengo 34 años, y es una edad donde sos 'grande', pero si te dedicás, para algunos torneos de Argentina, podés llegar, y obviamente que los ingresos son otros, pero en estos momentos, para mí es muy difícil, pero hasta donde pueda, yo le meto", explicó la médica de Godoy Cruz.

En su búsqueda de excelencia, Mari define su pensar: "Para mí, el ganar sería más bien una traducción del esfuerzo que yo le meto para poder estar a este nivel, y participar de los torneos con la pareja con que juego, que es Daniela Niella, que ha viajado a Mundiales, y de hecho ganó el Mundial, creo que 2012, en México". Sobre su coequiper, contó: "Tiene 41 años, es profesora de pádel, y con ella es aprender a cada rato. Trasmite experiencia a cada rato, entrenando, jugando, y viajando".

La compañía de Daniela no fue casual, y así lo explica Cuervo: "Para mí que Daniela, que juega "un vagón" y con su nivel de juego, que me viera y me dijera si no le gustaría hacer pareja, que soy de más abajo, ha sido todo un placer. Estar en este nivel, jugando con chicas mundialistas, y poder ganarles, como a las número uno, en Tucumán, es algo soñado".

Daniela Niella y Mariela Cuervo (4).jpeg
Daniela y Mari competirán este mes en Córdoba buscando ganarse la clasificación a un torneo en Italia.

Daniela y Mari competirán este mes en Córdoba buscando ganarse la clasificación a un torneo en Italia.

Luchando por el crecimiento del pádel femenino

Como parte interesada, y comprometida con el deporte femenino, Mari analizo: "Es muy lindo ver que el pádel profesional argentino es un boom, tiene cada vez más visualización a nivel mundial, y ha llegado para quedarse a este nivel. En Mendoza es bastante quedado el tema deporte, sobre todo en lo femenino. Con Daniela, lo que hemos logrado es que tenga más repercusión para las mujeres del pádel , y han aparecido una cantidad de nuevas jugadoras, que no se puede explicar".

La idea no es solo disfrutar la actividad desde la cancha, sino desde verla crecer con una mirada más elevada: "Con esto de no solo jugar, sino buscar también que crezca el deporte, decidimos con la gente que nos presta el club Punto de Oro para entrenar, comenzar a hacer torneos de mujeres, pero bien, con el nivel que se los hacen a los hombres: torneos de calidad, con buenos premios, buena atención", detalló.

Luego Cuervo señaló con orgullo el crecimiento logrado: "Por eso cada vez tenemos más chicas, algunas que se vienen de Malargüe, San Rafael, que se enteran de que hacemos torneos buenos -y por dos pesos-, casi sin rédito económico, por la cantidad de trabajo que nos lleva, pero disfrutamos de ver que tenemos entre 50 o 60 parejas por torneo".

"Ver esa cantidad de mujeres, entre 120 jugadoras por torneo, y que vienen a entrenar y se esfuerzan, es impresionante pensar lo importante que incentiva y se genera con lo que uno juega a este deporte y da el ejemplo. Por eso, esto vas más allá de ganar, ver que esto crece, más allá de lo individual, sino de lo que amás, es halagador" "Ver esa cantidad de mujeres, entre 120 jugadoras por torneo, y que vienen a entrenar y se esfuerzan, es impresionante pensar lo importante que incentiva y se genera con lo que uno juega a este deporte y da el ejemplo. Por eso, esto vas más allá de ganar, ver que esto crece, más allá de lo individual, sino de lo que amás, es halagador"

Una incógnita que surge en forma natural, es el porqué de la migración que experimentó Mariana de aquel tenis juvenil al pádel. "En el proceso entre que terminaba el secundario y me estaba por ir a Inglaterra, donde me di el lujo de poder jugar en pasto, hice un click. Jugar al tenis es algo muy solitario, que requiere de mucha cabeza y fortaleza mental muy grande, es muy caro. En especial salir a jugarlo a un determinado nivel", explicó concisamente.

Daniela Niella y Mariela Cuervo (3).jpeg
Dupla Top Ten. Daniela Niella y Mari Cuervo, representan a Mendoza en el circuito nacional del pádel profesional.

Dupla Top Ten. Daniela Niella y Mari Cuervo, representan a Mendoza en el circuito nacional del pádel profesional.

Además dijo: "Se puede jugar tenis a nivel G1 o G2, acá. Pero ya irse a hacer una mini gira (al exterior) es una fortuna, y si no te va bien, no tenés ningún rédito económico. Aparte en mi familia éramos muchos y no se podía andar para aquí o para allá en avión".

Su carrera universitaria y actividad profesional pesaron en la elección del pádel por el tenis. "A todo esto económico, más la presión mental que conlleva, hay que estar muy preparado. Y la verdad es que yo en esa época no tenía esa capacidad. Se dio que, entre otros deportes, a mi papá le gustaba jugar al pádel con unos tíos, y como siempre faltaba alguno, me llevaba a mí".

Su "lugar en el mundo" en cuanto a lo deportivo lo encontró en el pádel , y así lo evidencia: "Luego empecé a conocer a algunas chicas, me invitaron, y empecé a hacerlo medio por placer, jugando algún torneíto, y le empecé a agarrar el gustito. Si hay algo que tiene este deporte, y no lo tiene el tenis, es el tercer tiempo. En el tenis, se juega y , cada una se va a su casa, a cara de perro".

"Además, no jugás sola, se juega de a dos, y eso ya es un cambio rotundo. Generalmente hay un muy buen ambiente, a diferencia del tenis, que es más competitivo, y el pádel, incluso en competencia, tiene otra onda", aportó Mariana.

Para concluir, señaló: "Luego de jugar este deporte tiene eso de sentarse, tomar algo, charlar. También la diferencia con el tenis, es que si no jugás bien, no te divertís. En cambio en el pádel, aunque jugués mal, te divertís durante una hora y media".

Mari es número siete en el ranking femenino de la AJPP (Asociación de Jugadores Profesionales de Pádel), y su pareja de juego, Daniela, es número tres. Ambas ya tienen un serio compromiso este mes de agosto, para viajar a Córdoba -torneo en Nivel Pádel- que otorga 1.000 puntos, y la clasificación con gastos pagos a un campeonato en Italia de la Federación Internacional.

► TE PUEDE INTERESAR: Cada vez es más notorio que hay dos ciudades de Mendoza

Temas relacionados: