La vida no le fue fácil nunca. Pero en su mucha extensión, le fue brindando alegrías. María Fista Izaguirre supo recoger esas florcitas pequeñas que crecen en la orilla del camino, para adornarlo, y así llegar a cumplir 100 años y sentirse feliz y en paz, sabiendo que cumplió con creces en su paso por la vida, al sacar adelante una familia de 12 hijos a puro trabajo honesto, del duro y sin pausa.
Hijos, nietos y bisnietos la ayudaron este pasado fin de semana a soplar el centenar de velitas en su casa, en el querido San José -es hincha de "aquel Atlético" Argentino-, de Guaymallén, donde todo el mundo sólo tiene palabras de cariño para con ella.
Aprendió a amar al Boli de cuando fue a vivir a una casita que estaba detrás del club. Allí sus hijos jugaron al fútbol, y ella, de tanto lavar a mano las camisetas albicelestes de todo el plantel, dejó que su corazón se tiñera con esos colores patrios, que le representaban a sus vecinos y el barrio; su hogar.
"Mi mamá quedó viuda muy joven. Mi papá falleció a los 49 años y ella no se rindió, estaba acostumbrada a trabajar desde niña, y además de cuidarnos, lavaba "para afuera" (a vecinos) y con la ayuda de mis hermanos más grandes supimos salir adelante. Hasta lavaba las camisetas del club Argentino, todo a mano, como era antes", cuenta Marisa, una de las hijas de María.



