Este miércoles, el municipio de Maipú comenzó obras para retirar y/o desramar a los más de 270 árboles añejos que hay en Colonia Bombal, luego de que el domingo por la madrugada un álamo de unos 15 metros cayera sobre el auto en el que viajaba Daniel Molina (48), un padre de tres hijos que murió en el acto.
Maipú comenzó a quitar árboles viejos tras la muerte de un hombre aplastado por un álamo
Después del hecho, los vecinos recalcaron que piden hace 7 años el reemplazo del arbolado público en el área, especialmente sobre calle Don Bosco, ya que algunos ejemplares tienen casi un siglo y corren riesgo de desplomarse.
Acá, un video sobre las acciones que se concretaron durante las últimas horas:
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Cruces entre la comuna y Vialidad Provincial
Por su parte, el martes salieron a decir desde la comuna que la ley no les permitía cortar directamente los árboles, ya que se estos se encuentran sobre una ruta provincial, por lo que esa responsabilidad -según los funcionarios del municipio peronista- recae sobre Vialidad.
Sin embargo, desde Vialidad Provincial respondieron que desde el año 2008 existe la resolución 92, que habilita a los municipios a retirar arbolado que represente un peligro inminente sin tener que pedir "permiso" a la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia. Es decir que, desde ese criterio, la municipalidad tardó en reaccionar.
Ahora, Maipú inició obras más allá de que la Povincia las autorice o no. El contrapunto continuará y probablemente tenga más capítulos en Tribunales.
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La voz de los vecinos
Por su parte, los habitantes de Colonia Bombal -que se movilizaron tras la muerte de Molina- confirmaron que, tal como se había pautado, este miércoles por la mañana se hicieron presentes vecinos y personal municipal para iniciar la obras.
Fuentes de la comuna maipucina reportaron que se han detectado más de 270 ejemplares con mayor o menor riesgo de caída sobre calle Don Bosco y alrededores.
"Hoy están cortando. Veremos si siguen. Y en cuanto dejen de venir, volveremos a interrumpir el tránsito. Fijate la burocracia que hubo en 7 años: murió Daniel y empezaron a trabajar inmediatamente. Tuvo que morir una persona para que los papeles se agilizaran", se lamentó Betty Vargas, que vive a unos 150 metros del sitio donde se produjo el accidente.
Por supuesto, no se trata de una operación sencilla. Son árboles grandes y retirarlos acarrea consecuencias, como el posible corte de algunos cables y la afectación de caños de gas o agua potable. Sin embargo los que habitan allí sostienen que son inconvenientes secundarios con relación al riesgo que sienten por la caída permanente de ramas y troncos.






